¿Qué es la Hipersexualidad?

hipersexualidad

Todo ser humano alcanza una etapa en su vida el cual se despierta la curiosidad del experimentar nuevas vivencias puesto que se ven impulsados por el cambio químico hormonal que el organismo produce de manera natural, es entonces donde se convierte el tema de la sexualidad como un tabú para la sociedad.

La sexualidad hace referencia a todos los comportamientos natural de hombres y mujeres que desarrollan actividades que van de la mano en la búsqueda del placer sexual individual. Sin embargo, como todo en exceso trae consigo consecuencias negativas, dentro de las posibilidades se pueden desencadenar problemas psicológicos el cual se ven alteradas las conductas sexuales “normales”.

Por consiguiente, a falta de información sobre una educación sexual apropiada, aumenta el riesgo de la aparición de trastornos sexuales causados por factores tanto físicos como psicológicos ya sea por experiencias de cada persona por lo que puede predisponer el comportamiento del sujeto en un futuro provocando en el peor de los casos el desarrollo de disfunción sexual.

Así, son diferentes los componentes que determinan el bienestar en una vida sexual saludable medidamente activa, hipersexual o en su defecto mostrar comportamientos temerosos sobre el tema de la sexualidad.

La hipersexualidad como trastorno psicológico puede ocurrir por la presencia de un desequilibrio de sustancias químicas del cerebro conocidas como neurotransmisores y la interconexión entre las neuronas, provocando intensiva estimulación en aspecto sexual del ser humano.  

La sexualidad consiste en ser disfrutada con sabiduría, no se trata del acto sexual reproductivo, por el contrario, se refiere al conjunto de emociones, sentimientos y madurez física del conectarse con uno mismo en el camino del autoconocimiento.

Qué es el trastorno de hipersexualidad

Dentro de los trastornos psicológicos que han sido investigados en el área de la salud, las conductas sexuales inapropiadas, extravagantes, excesivas, obsesivas, compulsivas y de cierta manera auto – dañinas, hacen parte de la realidad actual.

Ciertamente, al hablar de hipersexualidad, quizá se tiene una imagen de que se trata al exagerado gusto sólo al realizar el acto sexual con otra persona, si bien, el trastorno de hipersexualidad se caracteriza por el aumento desmedido e incontrolable del deseo, fantasías, excitación, impulsos y demás conductas sexuales no parafílicas (no fetiches), pero que provoca un malestar y deterioro personal de quien lo padece.

El trastorno de la hipersexualidad es una afectación mental que se trata de la adicción sobre pensamientos sexuales compulsivos que afectan la vida significativamente, de tal manera que las ideas se retienen hasta ser liberados por medio de actividades sexuales repetitivamente por un prolongado periodo de tiempo que le generen placer desde consumir pornografía, concurrir a la masturbación seguidamente, prestar servicios sexuales u optar por el coito causal o con su pareja, ya que hacerlo conlleva a “sentir” o permanecer en “bienestar”.

Cabe destacar que una persona con padecimiento hipersexual no tiene control sobre su conducta sexual ya que siente la necesidad impositiva a repetir los actos cometidos una y otra vez al ser una alteración cognitiva – conductual, causado por un sinfín de posibilidades.

También conocida como adicción o compulsión sexual, provoca altos niveles de estrés, angustia y ansiedad, en donde suele llevarse por delante los principios personales y de las demás personas con acciones imprudentes con tal de calmar su obsesivo deseo irracional, pues se lanzan hacia cualquier persona, objeto o acto con tal de calmarlas momentáneamente, ya que una vez saciado, aparecen sentimientos de vergüenza, soledad, hasta tristeza.

No es una elección ser hipersexual, simplemente es una errónea forma en como las personas aprenden a gestionar emociones negativas como la angustia y su ansiedad, puesto que de cierta manera existe una desconexión entre lo físico (carnal) y lo emocional.

Síntomas de la hipersexualidad

Se toma a la ligera el tema en mención cuando se habla sobre la adicción al sexo, normalizándolo como “una etapa pasajera” de todo adolescente encaprichado, alborotado por las hormonas, o que está comenzando a descubrir el placer dentro de la sexualidad.

Pero, el trastorno psicológico de la hipersexualidad implica una serie de complicaciones adyacentes el cual se dan a conocer señales bastantes claras pero que de cierta manera se omiten.

  • Los únicos pensamientos en lo que la persona tiene presente en su mente es en sexo o en su defecto practicarlo cada vez que tenga la oportunidad con más frecuencia de lo regular, sin embargo, su deseo sexual no se satisface con ninguna fantasía cumplida, imaginada. En pocas palabras, el hombre o mujer procura repetir el acto sexual cada vez más seguido.
  • Se crean malestares o incomodidades personales como consecuencias negativas en la vida del paciente, ya sea por problemas con la pareja por infidelidad, presenta alto riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, problemas académicos, económicos, laborales, familiares, con relaciones sociales por mentir al respecto de la adicción.
  • Pérdida parcial o completa sobre las acciones y conducta sexual durante el coito, con tal de satisfacer su “necesidad”, pues, aunque intente controlarse no consigue detenerse por lo tanto crea frustración y angustia desmedida, con altas probabilidades de agredir a otra persona.
  • Su vida gira en torno a complacer, satisfacer y estimular sus impulsos sexuales a como de lugar, aunque no lo disfrute ni le resulte placentero.

Hipersexualidad masculina

Tanto para hombres como para mujeres, las relaciones sexuales debe ser una conducta que produzca placer el cual cuya función es disfrutar, se torna algo inevitable para las personas con hipersexualidad, por lo que procura mantener oculta dicho mandato.

La adicción sexual en el género masculino es llamada satiriasis, caracterizado por frecuente estimulación genital indica que con el pasar del tiempo el hombre acaba pierde el placer por el sexo, disminuye el hecho de disfrutar su propio cuerpo y por consecuencia de limitar su gozo de las fantasías sexuales, puesto que el deseo pasa a un segundo plano convirtiéndose en necesidad produciendo ansiedad y otros trastornos mentales.

Los impulsos conllevan al hombre a actuar sin pensar, de tal manera que realiza cualquier acto imprudente como pagar por sexo o tener encuentros sexuales con diferentes parejas sin tener en cuenta las consecuencias de posibles enfermedades de transmisión sexual, produciendo enfermizos pensamientos sexuales o que su vida dependa de ello.

La conducta de hipersexualidad masculina comienza a dar sus indicios antes de los 25 años, en donde socialmente es recurrente encontrar que el hombre tome como hábito la sexualidad como método de mostrar su hombría por medio de la necesidad de autoestimulación, pero en realidad es dado por la falta de gestión de emociones negativas.   

Siguiendo la idea, la satiriasis presenta similitud en patrones de otras enfermedades mentales adictivas como el alcoholismo, la adicción al juego conocido como ludopatía y al abuso de sustancias narcóticas como son las drogas, puesto que la persona pierde control sobre sus pensamientos, sentimientos y acciones conllevándolo a una pena después del hecho.

Hipersexualidad femenina

Teniendo en cuenta que entre las causas de los síntomas hipersexuales en una persona es dado por sus antecedentes de agresión física sexual, abuso de drogas o de otro tipo en donde se vea involucrada la agresión y violencia involucrada, ésta genera traumas donde a las mujeres tiende a inhibir el deseo sexual.

No obstante, la hipersexualidad femenina con la práctica del sexo de alguna forma es tomada como una vía de escape sobre ciertos aspectos de su vida, ya que el sexo controla el estado físico y emocional, pues actúa como una forma de respuesta la frustración, presión social – labora- académica, al estrés, o en su defecto al vacío existencial.

La hipersexualidad en el género femenino se convierte en un circulo vicioso sin saber cuando detenerse pues con el pasar del tiempo incrementa potencialmente las consecuencias negativas por lo que piensa erróneamente que todo lo que se interponga en su camino o le haga sentir emociones negativas o positivas, se resolverá con sexo o estimulación sexual propia.

Entre investigaciones realizadas, se encontró que este trastorno se produce en las mujeres por que se rompe el equilibrio entre la excitación placentera del gozo del acto y la inhibición sexual, es decir que se intensifica la necesidad del “querer más”.

Generalmente, el trastorno da sus primeros indicios a fines de la adolescencia y comienzo de la adultez.

La hipersexualidad en la infancia

Durante la infancia y pre- adolescencia, los menores están expuestos a cualquier tipo de influencia tanto positiva como negativa por el alto grado de vulnerabilidad del entorno por falta de información sobre el mundo, lo que ven en las redes sociales o medios de comunicación, o cohibición de temas que son una realidad, pero se teme al despertar de la intriga que conlleva abrirle por parte a un nuevo conocimiento.

No obstante, todo depende de método utilizado para transmitir la información y educación con respecto un tema específico, en este caso la sexualidad, pues no resulta una conversación sencilla de asumir y enfrentar, pero más vale prevenir que lamentar.

Ahora bien, la hipersexualidad a temprana edad se caracteriza por sexualizar a los menos a temprana edad, por falta de criterio de los adultos responsables a cargo, por lo que ellos van construyendo una identidad orientada al obsesionarse con su imagen personal, su cuerpo y lo que pueden hacer con él, generando desequilibrio tanto físico como emocional empujándolos a entrar a un mundo de la sexualidad interfiriendo con su desarrollo regular.

Se considera la hipersexualidad se encuentra dirigida al forzar a los menores hasta el punto de ellos normalizarlos en su vida de ser parte de situaciones pornográficas o estereotipar con ideales erróneos el “lugar” de las niñas en la sociedad como objeto sexual para procrear.

Se dice que la hipersexualidad comienza rápidamente en las niñas que en los niños, pero es posible evitar la hipersexualidad prematura con el fin de atravesar cada etapa de la vida con serenidad y calma., todo el pro de proteger en lo posible el erotismo que está presente en la vida cotidiana por mensajes subliminales inapropiados para la edad menores de 17 años.  

¿Se puede prevenir la hipersexualidad?

Dado que no se tiene claro la única existencia de una causa que provoque la hipersexualidad en la persona, puesto que es el conjunto de diferentes variables históricas individuales del paciente el cual genera la conducta sexual compulsiva, la prevención de este trastorno ha permanecido en investigación.

No hay mejor prevención a cualquier mal que prestar atención del cómo estamos llevando nuestra vida, los cambios y síntomas manifestados a través de la introspectiva existencial.  

  • Identifica y busca pronta ayuda para prevenir conductas impulsivas sexuales antes, durante y después del coito, la regularidad de las fantasías y deseo sexual.
  • Revisa tus emociones y enfermedades con las que estas conviviendo (depresión y ansiedad) y en lo que estás haciendo para gestionarlas (control estimulación)
  • Sé consciente de tus problemas con el alcohol, drogas y antecedentes personales, con el fin de evitar situaciones que te coloquen en riesgo tu integridad física, mental y/o sexual individual y de los demás.

Ahora bien, existe la posibilidad de un tratamiento luego de ser diagnosticado certeramente el trastorno en cuestión, ya que se implementa una serie de terapias de autoayuda y de mecanismos de autorregulación emocional donde el paciente aprende a controlar sus conductas compulsivas no solo sexuales como restricción de masturbación, sino de otro trastorno por el cual se esté pasando.

Así mismo, las psicoterapias y técnica del mindfulness ayudan a reeducar hábitos y concepciones que los traumas dolorosos han causado en nuestra vida por lo que se siente la necesidad de liberar la tensión al incurrir a dichos actos vacíos sexuales.

Por años se ha intentado controlar la hipersexualidad por medio del suministro de medicamentos hormonales y antidepresivos en aquellos que llegan a cometer delitos, pero pocas veces resultan ser efectivos. Por tal motivo la hipersexualidad suele ser más complicado de lo que parece.

 

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