Hiperactividad y déficit de atención

hiperactividad y deficit de atencion

La infancia es una etapa en donde se manifiestan todas las emociones en todos los colores en su máximo esplendor, pues como una flor en primavera comienzan a florecer mostrándose tal como son, de tal manera donde el nivel de energía es tan elevado que en ocasiones el menor no cuenta con la capacidad de autocontrolarse, sino hasta que su energía del día acaba.

Alguna vez se ha presenciado algún niño revoloteando por todos lados con movimientos impulsivos a tan nivel que no prestan atención si perjudican a otro niño o adulto a su paso, es decir, es común ver en un jardín infantil niños corriendo mientras juegan y una vez están cansados se detienen para tomar un receso, pero habrá unos cuantos que continuarán jugando aún así sientan cansancio físico, pues mantienen contenido gran cantidad de inquietud en ellos.

Pues bien, el mencionado comportamiento impulsivo es considerados en el campo de la psicología como una anomalía dentro de la conducta del individuo puesto que excede los límites de actividad física y emocional de una persona promedio, ocasionando diferentes malestares en la vida del sujeto con el pasar del tiempo si no es manejado o canalizado apropiadamente.

No obstante, estar activo, con energía o vitalidad, es sinónimo de vida y goce por vivir, pero una vez comienza a afectar aspectos básicos, funcionales y secundarios de lo cotidiano, implica brindarle atención necesaria con el fin de mejorar la calidad de vida. Es decir, al contar con un “suministro extra” de inquietud en nuestro organismo, la persona suele distraerse con facilidad, perder el foco y la atención del presente que está viviendo, generando un déficit de atención.

Cabe resaltar que la afectación conductual del trastorno de hiperactividad se presenta de manera independiente al déficit de atención, por lo que estos dos problemas se relacionan como efecto contraproducente del cuadro patológico, es decir que, una persona no puede tener el trastorno de hiperactividad sin contar con déficit de atención y viceversa, dado que cada caso es individual y única, aunque los síntomas generalmente suelen ser similares.

Ahora, puede que sea “difícil” convivir con una persona que presente acciones y actitudes intensas de energía además de que se distraiga con facilidad, pero es cuestión de entender por lo que está atravesando con tal de ayudarle a manejar su compulsividad al actuar.

Qué es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Antes de nada, mencionar sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad se piensa inmediatamente que sólo aparece durante la infancia y que con el pasar del tiempo se desvanecerá, puesto que es una simple etapa que el niño atraviesa, sin embargo, la realidad es que gran parte de la población mundial en la edad adulta ha vivido bajo tratamiento con la presente afectación considerada crónica.

Por consiguiente, el trastorno por déficit de atención donde se ve implicada la hiperactividad conocida en el área de la salud por sus siglas abreviadas TDAH, envuelve una serie de problemas donde se involucran comportamientos inquietamente impulsivos con problemas cognitivos, dificultando el mantener la atención y actividad del individuo.

En sí, el TDAH es un trastorno de neurodesarrollo más frecuente en la actualidad, es decir que se dificulta la regular madurez cognitiva en el desarrollo del cerebro durante la niñez hasta llegar la vida adulta, además de generar retrasos de aprendizaje y desenvolvimiento de habilidades. 

Entonces, el cerebro se encuentra en constante crecimiento y desarrollo almacenando información, procesando experiencias que se convierten indirectamente en patrones de comportamiento y conductas cognitivas, por tanto, todo ser humano está sujeto a un sinfín de modificación dado por el exceso o vago estimulación que reciben el sistema linfático, neurológico y demás, mientras se va desarrollando el organismo generando finalmente un trastorno de neurodesarrollo.

Cabe resaltar que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad puede ser una bomba de tiempo, es decir, con las múltiples manifestaciones cognitivas que el niño exhibe, se muestran acciones incontrolables, por ejemplo, aunque los primeros indicios comiencen en la infancia, cabe la posibilidad de que esos patrones incontrolables continúen en la adolescencia hasta llegar a la edad adulta con problemas de organización o un mal control de los impulsos.

Por otro lado, en los adultos también es común encontrar el trastorno en mención, por ejemplo, ¿le cuesta concentrarse en una cosa específica o se le dificulta prestar atención? ¿Sus pensamientos se desvían del tema durante una conversación o tema? ¿siente la necesidad de estar moviéndose en todo momento, aunque sepa que es inapropiado? ¿Constantemente interrumpe a otra persona mientras está hablando? Bien, el TDAH se muestra de diferentes formas, situaciones y acciones.

Por tal motivo, se recomienda prestar atención a todos los signos, señales o alertas que la persona evidencie en cualquier etapa de la vida, con tal de encontrar ayuda lo más pronto posible, pues puede intensificarse en cualquier momento.

Causas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Es cuestionable todas aquellas investigaciones sobre el desarrollo del gran enigma de la humanidad conocido como el cerebro y todas sus capacidades, al mismo tiempo de los trastornos neurológicos implicando la conducta humana que se forman a partir de alteraciones las cuales aún la ciencia de la salud se mantiene en vigilia con tal de descubrir la causa exacta del trastorno en mención.

Por ende, las investigaciones actuales establecen que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad puede ser causado por la exposición que el individuo tiene con el medio ambiente a la influencia de la sociedad junto factores genéticos o biológicos, así como da inicio de otras enfermedades.

De igual manera, existen múltiples componentes que inducen al inicio del TDAH, como son los antecedentes familiares, la responsabilidad de la madre por consumir tabaco, alcohol o en su defecto algún tipo de droga durante o después del embarazo, la exposición de toxinas sintéticas o ambientales a temprana edad, mala alimentación que conlleva a la desnutrición provocando baja de peso excesivo en el nacimiento del infante, o lesiones cerebrales ya sea por golpes, accidentes traumático o de otro tipo durante y/o después del nacimiento que influyó en el crecimiento de la persona. 

Por consecuencia, muchos padres describen los comportamientos de sus hijos previamente a un diagnóstico final como “niños inquietos, distraídos, necios, impacientes y con bajo rendimiento tanto en la escuela como en otros aspectos de su vida, en resumidas cuentas, son difíciles de controlar” por lo que la falta de conocimiento sobre el tema, con frecuencia frustra la capacidad de educarlos apropiadamente para manejar las conductas.

En tanto, los niños suelen intensificar los indicios hiperactivos generalmente por la falta de apoyo en cuanto a la gestión asertiva de estos, provocando que con el tiempo se pierda el interés por actividades que frecuentaba.

Sin embargo, existen casos donde solamente se manifiestan conductas del trastorno de déficit de atención sin tener en cuenta la hiperactividad, pues el entorno en que se mueve y la respuesta de la persona ante lo sucedido, existirán factores participe en la especificación de los síntomas mostrados.

Síntomas de la hiperactividad

Las personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad tienen la particularidad de mostrar sin vergüenza alguna un patrón persistente de específicos síntomas notables a simple vista:

  • La falta de atención
  • Inquietud excesiva
  • Impulsividad

Del mismo modo, al contar con dos cuadros patológicos, se exhiben síntomas de hiperactividad en cualquier etapa:

  • Presenta movimientos en exceso de manos y pies, como si tuviera ataques de ansiedad.
  • Procura levantarse cuando debería estar sentado.
  • Mantiene exceso de energía, vitalidad, o actividad física.
  • Muestra comportamientos excesivos ya sea correr, saltar en situaciones inapropiadas o hacia personas
  • Muestra constante sensaciones de inquietud.
  • Tiene dificultades para mantenerse con tranquilidad durante actividades de ocio, de entretenimiento como jugar.
  • Permanece hablando con frecuencia y con alto tono de voz.
  • Ser incapaz de esperar, mantener la calma y paciencia, por tanto, suele interrumpir a las demás personas mientras están hablando o realizando alguna acción.

Sin embargo, se ven involucrados síntomas del déficit de atención pues se combinan con la hiperactividad para formas el trastorno en cuestión:

  • Se dificulta seguir instrucciones, por lo que pasan por alto cualquier tipo de detalle hasta cometer errores por pequeños descuidos en tareas académicas, en el trabajo, en quehaceres del hogar o en relaciones personales, olvidado fechas importantes, por ejemplo.
  • Presentan problemas para mantener la atención y concentración en tareas básicas o juegos sencillos, en conversaciones, lecturas largas, entre otras.
  • Parece estar distraído todo el tiempo, como en otro planeta atrapado en sus pensamientos pues parece no estar escuchando en una conversación directa.
  • Le cuesta seguir instrucciones, terminar obligaciones de cualquier aspecto de su vida o suele mantenerse en desorden por falta de control del tiempo para cumplir con sus obligaciones.
  • Tiene problemas de organización y gestionar sus actividades.
  • Evita todo tipo de tareas que requieran esfuerzo mental por prolongado tiempo como trabajos académicos o domésticos, preparar informes, completar formularios o hasta leer un libro.
  • Suelen perder objetos necesarios u olvidar donde los habían dejado.
  • Sus pensamientos están elevados, por lo que se distraen con facilidad, olvidan realizar tareas básicas diarias como contestar, devolver llamadas, asistir a una cita importante o incluso cepillarse los dientes

No obstante, el hecho de que presente unos cuantos comportamientos de los mencionados anteriormente dentro del cuadro sintomatológico ubicado en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad no significa claramente que presenta dicho trastorno de neurodesarrollo, ya que puede ser indicativo de otros problemas cognitivos como la ansiedad, depresión u otro problema de aprendizaje.

Por tal motivo se recomienda hablar con un profesional de la salud mental que definan los síntomas los cuales se ajusten a un diagnostico final.

Tratamiento de la hiperactividad y algunos consejos

A pesar de que no existe una cura determinante para el trastorno de hiperactividad y déficit de atención, existen tratamientos en la actualidad los cuales es posible mitigar en mayor o menor grado ayudar a reducir, manejar, controlar y gestionar los síntomas para mejorar el funcionamiento y calidad de vida del sujeto.

Por tanto, el tratamiento se basa en una combinación de medicamentos, reeducación, mientras se interviene con psicoterapia.

Por un lado, los medicamentos funcionan como estimulantes para acelerar la liberación de la dopamina en el cerebro con el fin de mantener la atención, concentración y calma en el pensamiento. Igualmente, se ve la posibilidad de suministrar antidepresivos con tal de regular el desequilibrio químico originado en el cerebro. Sin embargo, la ingesta de los medicamentos debe ser supervisado por el médico que lo prescribe, ya que este vigila las dosis con tal que funcione mejor para el caso.

Igualmente, la psicoterapia como plan de tratamiento que ayude a lidiar con los desafíos diarios a los pacientes y las familias. De tal manera que todos los involucrados en el crecimiento del niño deben estar comprometidos en el optimo desarrollo del individuo, en sentido de hacerlo ver sus comportamientos de forma asertiva, que mantenga la organización de sus tareas básicas con pequeños pasos diarios a la vez siguiendo un itinerario.

 Mantener una rutina es la clave para tener el control de las acciones para alcanzar su pleno potencial a desarrollar nuevas habilidades, actitudes y formas de relacionarse entre sí, por medio del uso de técnicas que faciliten calmar el comportamiento de frustración que se puede presentar.

De cierta manera, se puede prevenir el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, desde el embarazo, durante su crecimiento en los primeros años de vida y en su niñez controlando el tiempo frente aparatos tecnológicos que influyen en el comportamiento del sujeto a cualquier edad.

 

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