¿Cómo identificar a un adicto?

Fundación Morenita del Tepeyac aborda las adicciones a través de la espiritualidad terapéutica que persigue la maduración y el crecimiento de la persona, cuenta desde su origen con un método propio que se ha mantenido invariable a lo largo de sus años en Colombia.

Este método consiste en identificar el problema existencial que induce a la persona a la adicción y trabajarlo desde un marco terapéutico-educativo para lograr que recupere su autonomía, su sentido de la responsabilidad y su capacidad para tomar decisiones, y volver a ser un miembro activo de la sociedad.

Si algo define la esencia de la Fundación Morenita del Tepeyac es que cree en la persona, en su capacidad de cambiar y superar las adicciones que le han impedido desarrollarse plenamente. Considera que la adicción es el síntoma de un problema que reside en la persona. Este planteamiento, inspirado en la filosofía humanista, coloca a la persona y no a la adicción en el centro de todo el proceso.

Para la Fundación Morenita del Tepeyac es muy importante la involucración y el apoyo de la familia en todo el proceso terapéutico-educativo, por eso trabajan con ella y en algunos casos con el entorno social más cercano (amigos, compañeros de trabajo etc…).

 

Pautas que pueden revelar conductas adictivas

1. Se deteriora la apariencia y el estado de salud

Se produce dejadez en los hábitos de cuidado personal: para el adicto consumir es más importante. Suele ir asociado a un empeoramiento del estado de salud general: adelgazamiento, cansancio, palidez, cambios en los ritmos del sueño y vigilia, ojos rojos, manos temblorosa.

2. Se altera el estado de ánimo.

Son frecuentes los cambios de humor bruscos en los que se pasa de estar eufórico, con frecuencia coincide con el momento en el que está consumiendo, a tener un ánimo depresivo, decaído, con apatía y sin ganas de hacer ninguna actividad. En estos estados de ánimo bajo, suelen buscar la soledad para poder estar en contacto con su adicción y calmar su malestar.

La persona adicta se enfada sin razones aparentes, le molestan cosas o personas que antes no lo hacían y no tolera que se hable del problema que tiene. Hablar con la persona adicta sobre la peligrosidad de lo que está haciendo u ofrecerle ayuda se vuelve prácticamente imposible sin que tenga una reacción violenta y de negación. A medida que la adicción va avanzando, los periodos de decaimiento, apatía y mal humor son más frecuentes y prolongados.

3. No se concentra, no memoriza ni piensa con claridad

Cada vez es más difícil centrarse en el trabajo o en clase porque toda la atención se centra enla adicción. Esta falta de concentración impide que se memoricen datos o hechos y se produzca una falta de recuerdo, como sucede con frecuencia en las personas que consumen alcohol. Al final estos problemas se hacen evidentes para las personas con las que interactúan.

4. No cumple sus responsabilidades

La persona con adicción progresivamente se va desvinculando de aquellas cosas con las que anteriormente siempre cumplía como terminar los informes del trabajo a tiempo, ir a buscar a sus hijos/as al colegio o aprobar los exámenes de la facultad. De repente, las responsabilidades pasan a un segundo plano, le es indiferente todo y todos porque lo único importante es satisfacer a su adicción.

5. Se aísla

La adicción consume a las personas adictas y no deja nada para los demás. Por eso, cuando se agrava la dependencia se alejan. Aquellos que antes eran una buena compañía ahora son un obstáculo para hacer lo que desea en cada momento y un recordatorio de que aquello que está haciendo le está perjudicando. Ya sea porque no quieren que le sermoneen o porque no se sienten cómodos/as con la presencia de otros, las personas con adicciones se aíslan. Se debe observar si muestra una tendencia al aislamiento, cambio de amistades, abandono de vinculaciones afectivas anteriores,  que pueden revelar conductas adictivas.

6. Pierde la motivación o el interés por cosas que le gustaban

La persona adicta muestra una falta de interés por todo aquello que no sea conseguir lo necesario para el consumo. Todo lo que parecía motivarle antes, el trabajo, las relaciones, las actividades, pasa a un segundo plano. Llega un momento en el que no solo el consumo es placentero, es que es la única fuente de placer. Las aficiones con las que tanto disfrutaba antes ahora son sólo un obstáculo que le impiden llegar a la droga o conducta de la que es esclavo/a.

 

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