Cómo no comprar compulsivamente

como no comprar compulsivamente

En un mundo cada vez más globalizado con aperturas de mercados internacionales conjunto a la polarización de información por medio del uso de las tecnologías de la información y la comunicación, facilita la interacción tanto de las personas que se encuentras a miles de kilómetros de distancias como los métodos de compra de productos promocionados por las diferentes empresas comercializadoras que “hacen sencilla” la vida de las personas.

En sí, el movimiento del comercio y economía a nivel mundial se basa en la compra y venta de cada individuo, por lo tanto, la responsabilidad del obtener a cierto producto depende de la persona que tiene el poder adquisitivo para satisfacer una necesidad básica que ha sido influenciada por las empresas distribuidoras y los medios de comunicación.

Entonces, con el fin de satisfacer una necesidad y tener dinero, procede a comprar. Sin embargo, la acción que generalmente hace parte del día a día, puede llegar a convertirse en un malestar incontrolable.

La acción de comprar puede salirse de control cuando al efectuar dicha acción, tiene una sensación de alivio frente a un problema al que se esté atravesando, es decir, se sabe que el dinero brinda tranquilidad, pero ¿es necesario derrocharlo en cosas innecesarias?

Por ejemplo, existen personas que cuando se sienten estresados o abrumados por alguna situación específica que le esté aconteciendo, suelen salir a comprar variedad de artículos hasta cargar tantas bolsas en mano que se les dificulta decidir detenerse, pues gracias a ello se ha calmado, tomándolo como hábito.

El problema no radica en salir a comprar, sino en el momento en que se convierte en una obsesión compulsiva con la constante sensación del “necesitar” aunque no sea de ese modo.

¿Qué significa comprar compulsivamente?

Las adicciones que una persona adquiere por convertir una acción en hábito placentero – obsesivo pueden ser de diferentes tipos, desde infringirse daño en su salud física como consumir drogas, o desarrollar una afectación psicológica al creer que “satisface” una necesidad al comprar.

De ese modo, el comprar compulsivamente o la adicción a las compras, se refiere a aquel impulso incontrolable que siente una persona por adquirir un bien tangible (comprar), pero que en cierto grado les ocasiona un perjuicio en diferentes áreas de su vida de tal manera que por mucho que quieran detenerse, no logran hacerlo.

A pesar de que no se manifiesten los síntomas de manera inmediata, las consecuencias que trae el comportamiento compulsivo hacia el hecho de comprar en la vida de quien padece el desequilibrio psicoemocional el cual afecta a nivel personal y todo aquellos quienes lo rodean, en el ámbito económico, el entorno familiar, salud mental, relaciones sociales, legales, relaciones laborales.

Así mismo, el paciente adquiere una serie de conductas específicas, por ejemplo, algunas personas manifiestan un patrón compulsivo característico frente a artículos peculiares, ya sean bolsos, productos con cierta cantidad determinada de precio, ya que sienten la necesidad obsesiva – compulsiva frente a ello.

¿Qué hacer para no comprar compulsivamente?

Sin darse cuenta, el paciente puede llegar a acumular objetos innecesarios, sintiendo miedo al desapegarse de lo material que una vez le brindaron “calma”, así, se preguntarán para no caer en la tentación ¿Cómo evitar comprar compulsivamente?

Dado que el acceso al adquirir es cada vez más fácil gracias a la internet y la posibilidad de compras en línea se encuentra al alcance de la mano, intentar el hecho de evitar comprar compulsivamente puede llegar a ser difícil para quien no tenga control sobre sus propios actos, no obstante, es posible.

Para saber cómo dejar de comprar compulsivamente, es necesario que sienta cabeza que tiene un problema y comenzar a trabajar en ello lo más pronto posible. Entonces, siga algunos consejos que le pueden ayudar directa e indirectamente en su vida personal y circulo que lo rodea:

  • Elabora un listado previo de las cosas que realmente necesitas comprar y/o quieres comprar, ya sean alimentos, utensilios, algún atuendo, entre otro, y cíñete exclusivamente al plan.
  • Realiza un presupuesto del dinero que máximo se va a gastar en la compra con el fin de no superar dicho valor establecido.
  • El detonando que hace surgir el impulso de comprar, ya sea estrés, ansiedad, cualquiera que sea querer escapar de la realidad con el fin de intentar sentirse mejor, debe ser controlado, por ello no responda inmediatamente una vez aparezca el problema, espere un tiempo prudente de 30 minutos para pensar con cabeza fría mientras se espera que la sensación disminuya.
  • Buscar estrategias alternativas saludables independiente de las compras que disminuyan el hecho detonante, ya sea emplear el mindfulness por medio de respiraciones profundas, salir a caminar, realizar actividades deportivas o artísticas, o alguna otra que incite la relajación.
  • Si durante la compra ha sentido el impulso compulsivo obsesivo de querer comprar un objeto que no estaba dentro de la lista previa, trate en lo más posible no tomarlo e ignorarlo al escuchar música o pensar en algo diferente. Una vez al salir de la tienda, ¿Seguirá siendo buena idea? ¿Para qué arruinar el gran paso que dio al seguir el plan trazado para devolverse por un artículo innecesario?
  • ¿Te sientes triste? No compres, mejor busca compañía de otra persona.

Síntomas de un comprador compulsivo

Como toda adicción, comprar compulsivamente se transforma en episodios repentinos de sentir la necesidad de hacerlo sin importar las consecuencias después, sin embargo, suele experimentar culpa, arrepentimiento o vergüenza por sus actos, pues el detonante fue saciado por un lapso corto de tiempo, aunque el sentimiento desadaptado se intensifica.

Las compras suelen ser escapes para llenar un vacío emocional fruto de la falta de autoestima que la persona a través del tiempo no ha fortalecido, por lo que se le distorsiona su realidad del “necesitar” al suplir con artículos materiales la carencia afectiva.

  • Se siente culpable
  • Falta o baja autoestima
  • Satisfacción al comprar momentáneamente.
  • Posibles dificultades con relaciones sociales
  • Episodios de alto grado de estrés, ansiedad, depresión y angustia.
  • Sensación de vacío y tristeza cuando no compran por lo que tienden a sentir impotencia y frustración

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