Tripofobia: miedo a los agujeros ¿Qué es?

tripofobia

Las fobias son reacciones al miedo irracional provocado por diferentes estímulos que persisten en el tiempo como objetos, situaciones, rasgos físicos u otro detonante que provocan escapar inmediatamente ya que sentimos que nos encontramos frente a un peligro que pocas veces encontramos en nuestro día a día.

Todas las personas le tememos a algo en especial, ya que el miedo es un sentimiento que hace parte del desarrollo emocional que se crea a través de experiencias negativas que acontecen en nuestro diario vivir o en su defecto causado por un trauma en cualquier etapa del crecimiento humano, por ejemplo, un niño que ha sido dejado solo por un largo periodo de tiempo en un espacio pequeño y oscuro, su imaginación comienza a jugar en su contra creando ideas negativas donde es propenso a generar alto nivel de miedo a la oscuridad a lo largo de su vida, por lo que evitaría concurrir lugares de ese tipo.

Es natural tener miedo, a pesar de que a veces son creados por nuestra imaginación, depende de cada individuo enfrentarlo.

Así, dado que las fobias hacen parte del trastorno de ansiedad, pero menos incapacitante, existen diferentes tipos de estas, entre las mas comunes hasta las más extrañas que se han desarrollado por la proliferación de imágenes en la internet como es la tripofobia, o el miedo a los agujeros.

Por otro lado, superar una fobia lleva tiempo, paciencia, constancia y fuerza de voluntad que cada individuo está dispuesto a enfrentar, en donde reconocer que sufre de un temor es el primer paso al autoconocimiento y crecimiento personal. Una vida libre consciente de sus temores, fortalezas y debilidades.

¿Qué es tripofobia?

Si constantemente te causa repugnancia, ansiedad, incomodidad o de alguna manera se manifiesta un sentimiento de malestar al ver pequeños agujeros repetitivos juntos, de tal forma que presentan casi un patrón visual geométrico, la tripofobia se llama aquello que puedes padecer.

Igualmente es considerado tripofobia la ansiedad que provocan pequeños bultos, patrones de círculos o de rectángulos, encontrado en elementos encontrados en la naturaleza:  al acercarnos como la figura que forma un panal de abejas, las semillas que se encuentran en la flor de loto, pequeños agujeros de la tierra en un hormiguero, al hacer zoom a los poros abiertos del cutis, la vista microscópica de un conjunto de células, mosaico de hendiduras de agujeros apiñados,  burbujas de líquido perfectamente alineadas, la formación de moho, imágenes cercanas de la composición de un coral marino, la esponja o de la piedra mineral pómez.

Todos los ejemplos anteriores cuentan con una similitud, la cual es que las figuras asimétricas formadas por sí solas, causan una imagen visual irregular poco agradables para quienes la observan y padecen de tripofobia, sin embargo, el miedo que sienten no es amenazante, intimidador o representa un peligro inminente, simplemente provoca la sensación de asco o repugnancia.

Si alguna vez se ha visto una pared que dada la humedad se ha inflado hasta formarse pequeños bultos asimétricos, resulta ser incómodo para la persona que lo observa hasta el punto de evitar su presencia en ese lugar o contacto tanto visual como físico con la pared que presenta dicha textura.

Lo que para algunos puede resultar satisfactorio ver objetos perfectamente aglomerados, para otras personas resulta irritante, agobiante hasta repelente presenciar por medio de una imagen tal descripción, puesto que cabe la posibilidad que lo asemejan con otros temores desagradables que una vez experimentaron.

¿Qué causa la tripofobia?

La complejidad en como funciona el cerebro humano ha permitido la evolución en la implementación científica por medio de estudios investigativos con tal de descubrir la labor, reacción, comportamiento y conducta que el ser humano desarrolla cotidianamente, desde actividades más sencillas hasta las complejas.

Por ellos, han descubierto que ciertas fobias han sido manifestadas por cierta población estudiada durante un experimento, como reacción defensiva que quedó impregnada desde la primitividad a la supervivencia, por lo que las imágenes representan la amenaza y los síntomas corporales del individuo al presenciarlas son respuestas ante el estímulo.

Entonces, la tripofobia es colectivamente causada como medio de defensa a determinados sucesos que los agujeros comprimidos pueden representar para cada uno, ya que suelen asemejarse a imágenes previamente conocidas que amenazan la integridad física como piel de serpiente u ojos de arañas, ya que este tipo de fobia se caracteriza por exhibir un origen biológico.

Consiguientemente, la tripofobia es causada por la sensación corporal que perjudique a quien la sufre hasta alterar su comportamiento en determinado momento. Entonces, se considera que la tripofobia es causada hipotéticamente por factores como:

  • Las codificaciones primitivas de supervivencia que prevalecen en el tiempo en nuestro cerebro que repelan todo tipo de amenaza, como advertencia inconsciente.
  • El posible trauma que experimentó una persona con ese tipo de imágenes, lo que detona esa mala experiencia aterradora o asquienta.
  • Dado que a veces, la complejidad de los patrones que se pueden dar a conocer en la imagen y por tanto, encontrarle una forma lógicamente apropiada o semejante a lo que una vez ya se conoce, el cerebro intentando descifrarlo suele agotarse antes de lo esperado para procesar la información previamente observada por lo que prefiere evitarlo, reaccionando de tal manera que provoca “miedo auto inducido”, como si fuera un reflejo a lo desconocido.

Síntomas de la tripofobia

El sentimiento que percibe una persona que sufre de tripofobia suelen ser parecidos a los síntomas de un ataque de ansiedad o de angustia, por lo que probablemente presente complicaciones fisiológicas como:

  • Automáticamente aparta la mirada de aquello que le cause hastío, se cubre los ojos, los cierra o en su defecto se aparta del estímulo rápidamente.
  • Aceleración del ritmo cardiaco generando taquicardia, encogerse de los hombres.
  • Falta de control en movimientos musculares provocando temblores y alta probabilidad de espasmos o tensión inconscientes del cuerpo como en el cuello o empuñar las manos.
  • Mareo, nausea, dolor de cabeza, como si el mundo exterior al individuo diera vueltas descontroladamente, sudoración o sudar frío, palpitaciones, estrés, intento de vomito.
  • Dificultan para respirar adecuadamente, sentimiento de ahogo o de mantener una respiración regular.
  • Algunos presentan escalofríos, como si la piel se colocara de gallina, hormigueo en brazos o manos o ansias por rascarse la piel, comezón y picazón en la dermis, cuero cabelludo.
  • Suelen aparecer pensamientos que la persona será participe de un acontecimiento catastrófico, como un posible ataque cardiaco o paro respiratorio.
  • Algunas personas pueden gritar o dar un salto como si hubiesen sido asustadas por sorpresa.

La mente funciona de una manera indescriptible, por lo que todas aquellas imágenes que pasan por nuestros ojos quedan almacenadas en memoria de tal manera que, aunque se haya visto por unos instantes un estímulo que provocará disgusto, el recuerdo permanecerá a pesar de que el malestar físico con el tiempo se va diluyendo.

Por ende, la persona queda marcada con la imagen previamente observada, por lo que se genera un patrón de reacción en el sistema nervioso en ocasiones al recordar la textura vuelven a causar síntomas de malestar por corto tiempo.

¿Por qué da tripofobia?

miedo a los agujeros A medida que pasa el tiempo se ha viralizado en las redes sociales y en el internet en general la proliferación de imágenes que para algunas personas les causa repulsión, no se tratan de objetos o formación que la mayoría de las personas pueden considerar asqueroso como excremento o vómito dado que todas las personas han sido participes presencialmente de la textura, olor, forma, condición, color, entre otras características que de cierta manera no es agradable.

Por tal motivo, la tripofobia no aparece por tener un problema psicológico degenerativo o mental que la persona presente o sea un daño colateral por medicamento suministrado, NO, pues cabe resaltar que la tripofobia no es un trastorno mental.

Ciertamente, la fobia a los agujeros era poco conocida pero que gran mayoría de la población padece ¿Quién lo diría? Cada día se descubren nuevas cosas, entre ellas la repulsión que se siente al momento de ver y detallar vagamente una simple imagen, ahora si imaginamos tener presente físicamente dicha imagen, pone cada partícula de nuestro ser de punta.

Ahora, para responder el ¿por qué da tripofobia?, es necesario comprender que es una reacción o respuesta a un estímulo que nos produce un simple desagrado. Tal como a ciertas personas les repugna ver, sentir o hasta escuchar la textura viscosa que pueden presentar en algunos alimentos, objetos o cualquier otra cosa existente animada o inanimada. Porque finalmente lo que da la tripofobia es la textura que se genera por los agujeros alineados.

Cada individuo es un mundo completamente diferente, el cual reacciona de acuerdo con su aprendizaje, pensamientos, conocimiento infundado por observación y percepción del mundo exterior, pues al final todo es cuestión de la perspectiva al momento de procesar la información vista. Todo entra por los ojos, dicen.

La tripofobia en animales

La aversión que producen cierto patrón geométrico de imágenes a una persona con tripofobia puede aparecer de manera inesperada, desde las burbujas sincrónicamente organizadas en una taza de café por la mañana hasta en el pelaje – piel de ciertos animales, ya que se correlaciona con animales peligrosos o vinculada a enfermedades infecciosas como la varicela, rubeola, hasta con parásitos, lo cual es señal de alerta inmediata como supervivencia al ser humano intentando evitar todo tipo de contacto.

Entonces, la tripofobia puede afectar hasta la forma de interacción con otro ser vivo, por ejemplo, si una persona tiene un perro u otro animal, es amante a los animales o tiene como profesión ser veterinario, tendrá que presenciar diferentes enfermedades que causen este tipo de asco como la gusanera, la cual consiste en que la piel del animal se vea afectada por yagas, larvas y/o gusanos desagradables, por ende aquel que sufra de tripofobia no tiene la capacidad física ni mental de atenderlo.

¿Existe la cura de la tripofobia?

A pesar de que la fobia a los agujeros, comúnmente conocida y nombrada tripofobia, se ha detectado que en la actualidad gran parte de la población mundial la padece, pero no era conocida hasta que se viralizaron imágenes de ese tipo en internet.

Como seres humanos, estamos diseñados biológicamente para sentir cualquier tipo de emociones ya sean negativas o positivas, manifestar un poco de ansiedad, estrés o angustia es sinónimo de que nos encontramos recibiendo una alerta externa que nos causa dichos sentimientos de advertencia.

Una vez los sentimientos negativos se convierten en malestar incontrolables, o de alguna manera afectan considerablemente nuestra integridad, bienestar, calidad de vida tanto física como psicológica, es momento de tomar acción al respecto con el fin de prevenir el incremento de síntomas que para nadie son agradables sentir.

Independientemente de que las alertas que se presentan durante un ataque de tripofobia, la persona puede evidenciar el sentimiento de maneras diferentes, ya sea con síntomas intensos o leves, tan sólo importa la recurrencia del malestar. En ese momento, se intervienen psicológicamente para controlar los efectos contraproducentes que conlleva la fobia con el fin de no agravarse.

De tal manera que, si persisten los ataques, es necesario acudir a terapias psicológicas con el principal objetivo de que el paciente aprenda nuevas técnicas para gestionar y mitigar paulatinamente los síntomas y fortalecer estrategias para enfrentar el miedo.

Por tal motivo, el tratamiento psicológico invita al paciente a comprometerse a superar las diferentes fobias que puede tener, enfocándose en el miedo irracional a los agujeros, basándose en el intercambio de experiencias que lo produjo tales sensaciones exponiendo sus emociones y sentimientos frente a la situación con tal de fortalecer las herramientas psicológicas para enfrentarlo y dejar de huir.

Finalmente, el paciente va retomando su autonomía, ganando confianza en sí mismo y finalmente entender que está bien sentirse de tal manera.

 

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