¿Qué es la autorregulación emocional?

Como seres biológicamente emocionales, es posible encontrar seguidamente la inherencia entre la manifestación emocional junto el procesamiento de la información a través del pensar con el objetivo de actuar. Dicha trilogía se efectúa continuamente día y noche sin importar la situación, edad o género, es decir, a pesar de que las personas dicen “actué sin pensar”, previamente la idea del hacer o no hacer previamente estuvo rodeando por su mente, lo cual su impulso emocional se adelantó y fue lo que llevó a la acción.

Regular las emociones puede resultar para algunas personas todo un desafío personal, de hecho, ¿Alguna vez te has ido a dormir y de la nada comienzan a llegar pensamientos a la cabeza que te mantienen despierto casi toda la noche dando vueltas una y otra vez a la misma emoción generada? Pues bien, es posible que durante el día enfrentaste diferentes cambios de ánimos los cuales se acumularon al punto de desencadenar impulsos incontrolables en el subconsciente.

Así, las emociones cuando se manifiestan por una experiencia determinada, no es considerado el problema en sí, pues no es considerado natural el hecho de no sentir, entonces se produce un problema cuando no se tienen las capacidades conscientes para regular apropiadamente los impulsos que son causados por una circunstancia específica.

Es decir, en el momento que se opta por responder agresivamente ante una situación que produzca rabia contigo mismo, automáticamente se considera un acto reflejado por la falta de autorregulación emocional adaptativa que se carece, pues para ser sinceros, existen situaciones donde uno se desequilibra por circunstancias propias, ya sea un error cometido al actuar o al decir, que de cierta manera nos auto causamos malestar. Discordias internas.

Por un lado, la autorregulación hace referencia a todas las capacidades, habilidades y competencias adquiridas con el fin de gestionar, manejar y controlar de manera integral tanto los pensamientos, las emociones como a las acciones, frente una situación específica causada por medio del análisis del entorno al cual nos encontramos con el fin de responder asertivamente.

Por consiguiente, autorregularse implica conocer conscientemente de lo que somos capaces de hacer, pensar y decir, con tal de establecer límites ante posibles circunstancias vividas o por experimentar, con el fin de mantener un equilibrio óptimo de manera intima con uno mismo.

Ahora bien, a veces no pensamos con claridad ni objetivamente una situación que se presente la cual nos causa un estimulo emocional impositivo, lo cual reaccionamos de manera desadaptativa ocasionando consecuencias negativas, en ese sentido, gracias a la autorregulación emocional la cual trata de establecer herramientas suficientes a partir de aprendizaje consciente y subconsciente de nuestro sentir, posibilita directamente la normalización del comportamiento, ya que regula el estado de las emociones.

Pero ¿Cómo saber que no tengo una autorregulación emocional fortalecida? Para ello, las personas presentan ciertas conductas características tales como reacciones impulsivas frente cualquier situación, suele tener los guantes puestos para pelear en cualquier momento como si estuviera a la defensiva todo el tiempo pues todo le ofende al tomarse personal las cosas, la impaciencia es un rasgo predominante en su personalidad por lo que sin pensarlo dos veces de las consecuencias actúa de acuerdo con satisfacer un pensamiento, idea o “necesidad”.

De tal manera, la falta de autorregulación emocional conlleva a trastornos desadaptativos psicológicas como lo son la ludopatía, falta de control de la ira, adicción a las drogas o alcohol, procrastinación, el desencadenamiento de tics nerviosos, entre otras irregularidades impositivas de las emociones frente al Ser mismo.

Como toda causa tiene su efecto, las consecuencias de no trabajar en la autorregulación emocional es en sí un desborde incontrolable de sus pensamientos y comportamientos dirigidos exclusivamente por las emociones momentáneas provocados por estímulos externos hasta internalizarnos sin poder procesarlos adecuadamente, así mismo, conlleva a padecer de depresión, ansiedad, resentimiento con uno mismo, baja autoestima, constantes cambios de humor, exageración de miedos, constante sentimiento de culpa, exceso de perfeccionismo y de autocrítica.

Sin duda alguna, las emociones hacen parte del cotidiano vivir, ya que se presenta interpersonalmente a nivel cognitivo, de conductual y psico-fisiológico durante las relaciones con el entorno en el que participamos, por ello, la importancia de la autorregulación emocional surge como método sistemático de respuestas asertivas las cuales se ajustan de manera controlada desde el interior al exterior.

Por tal motivo, la autorregulación emocional es uno de los pilares fundamentales del desarrollo natural en cuanto al fortalecimiento de la inteligencia emocional dentro de la formación consciente del ser humano como ser razonal, lo cual nos permite enfrentar todo tipo de situaciones adversas que provoquen una serie de emociones de tal manera que previene enfermedades mentales degenerativas.

Es preciso aclarar que la autorregulación emocional implica analizarse uno mismo de manera interna empleando técnicas para establecer un autoconocimiento pleno, con tal de disminuir gradualmente los sentimientos que producen altibajos o desequilibrio emocional por parte del exterior para finalmente canalizar la energía positiva en lo verdaderamente importante, tu salud mental.

Incluso, así como ejercitamos nuestro cuerpo para sentirnos mejor físicamente con nosotros mismos, de igual forma se debería hacer con nuestro plano emocional, se da el primer paso en el momento en que se incluye la reflexión como método de autoevaluación dentro del aprendizaje de experiencias vividas. Ahí, es donde la persona comienza a ser consciente de las capacidades individuales de moderar su humor y/o estado de ánimo sin depender de otra persona.

Ahora bien, cuando nos ponemos en la tarea de conocer lo que nos gusta y lo que nos desagrada de nosotros mismos, ampliamos la consciencia emocional para poder determinar estrategias que nos funcionan con el objetivo de autorregularnos en situaciones de niveles descontrolados emocionales, por ende, cada uno cuenta con las habilidades necesarias para saber qué es mejor hacer para mantener el control de sí mismo.

En ese caso, unas personas optan por despejar mente alejándose de la situación que les causa malestar con el fin de no dar una respuesta impulsiva, seguidamente analizan la situación desde un plano objetivo – neutral, para finalmente reenfocar la carga emocional en una actividad más práctica.

Ahora, ¿Cómo te autorregulas emocionalmente?

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