Qué es el complejo de inferioridad

“Nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusanito…”

La idea de que somos iguales a todas las personas que nos rodean se forma y/o deforma a lo largo de nuestra vida, de nuestras experiencias, nuestra autoestima, el contexto en el que nacimos o crecimos, incluso de nuestro género. Esta concepción del propio ser puede verse distorsionada cuando a la ecuación de igualdad agregamos factores como habilidades, estrato socioeconómico, logros visibles y socialmente distintivos, entre otras cosas que percibimos en quienes nos rodean y que nos pueden llevar a sentirnos inferiores.

El complejo de inferioridad es un sentimiento de minoración del propio ser, que nace en la comparación entre lo que se piensa que se es versus lo que se percibe de los otros; este complejo puede concebirse en condiciones de auto-invalidación, como baja autoestima, bajo auto-reforzamiento o un mal autoconcepto; cualquiera de estas 3 falencias por sí solas pueden gestar en una persona esta clase de pensamientos sobre sí mismo/a. Además, las ideas recurrentes en el C.I. giran en torno a que las otras personas son mejores, con más capacidades o que tienen mejores posibilidades para hacer o lograr lo que quieren.

 ¿Cómo identificar el complejo de inferioridad?

Este complejo en particular minimiza mucho la identidad de una persona, por lo que dificulta la capacidad de proyección, del desarrollo individual, el crecimiento dentro de un grupo, y de relacionarse sanamente en muchos contextos, por lo que, aprender a identificar sus síntomas es el primer paso para trabajar en eliminarlo de nuestras vidas.

Los síntomas de este complejo son particularmente visibles cuando observamos la dinámica de una persona con quienes le rodean, y podríamos resumirlos así:

  • Comparación: El complejo de inferioridad hace que las personas estén constantemente contrastando lo que pueden hacer o ser con otras personas. Este esfuerzo continuo de comparación trae consigo muchas expectativas irreales, la constante invalidación por no “alcanzar” a ser/hacer lo que otros pueden.
  • Sentimiento de incapacidad: Las personas con C.I. no realizan un esfuerzo consciente de conocer y reforzar sus capacidades y habilidades porque no creen en ellas mismas. Esto produce pensamientos como “No soy capaz”, “no puedo lograrlo”, “Cualquiera podría hacerlo mejor que yo”, entre otras ideas invalidantes. Es imperativo aclarar que el reconocimiento de los errores es una habilidad que se considera sana, y se diferencia de estos pensamientos de incapacidad en el enfoque de la “crítica”; es decir, una persona con C.I. se enfoca en invalidarse a sí mismo, “Yo soy malo, soy incapaz”, y una persona con buena autoestima, “critica” la acción, “Esto que hice no salió de la mejor manera, puedo trabajar en hacerlo mejor la próxima vez”, esta diferencia de enfoque permite reforzar o castigar a la persona, dependiendo del caso.
  • Timidez: Al enfrentarse con nuevos retos y contextos, las ideas irracionales de invalidación aparecen en escena para recordar aquello que creemos que no podemos hacer, y la incapacidad para la interacción social es una de ellas. Esta timidez puede ser un síntoma leve, como no poder entablar conversaciones con personas desconocidas, hasta una fobia social, donde se evita desde episodios agudos de ansiedad el quedar expuesto a situaciones sociales y funcionales.
  • Sobreestimación del logro ajeno: Así como cuesta celebrar los logros propios, es frecuente que los logros de aquellas personas con las que se compara el individuo, parezcan hazañas inalcanzables, por lo que se agiganta la brecha percibida entre el sujeto y las personas con las que se mide. Esto puede resultar en relaciones de dependencia, en ser propensos a manipulación, a la dificultad de poner límites en las relaciones, entre otras muchas cosas.
  • No saber decir NO: La asertividad no es una habilidad característica de las personas con este complejo, ocasionando que muchas veces no puedan darse su lugar en condiciones desfavorables para ellos/as y que terminen en situaciones incómodas, desiguales y hasta injustas, pues el “NO” no hace parte de sus límites.
  • Dependientes emocionales: el temor al abandono, el no poder responsabilizarse por aspectos importantes de sus relaciones y la extrema sumisión ante el otro son algunos de los signos más claros de una persona con C.I. que desarrolla una dependencia emocional. También se es propenso a generar otro tipo de dependencias porque esto se convierte en una tendencia en función de la poca capacidad de tomar decisiones por sí solo/a.

Causas de la manifestación del complejo de Inferioridad

El complejo de inferioridad no es un trastorno en sí, pero sí la conjunción de muchos factores que afectan la percepción que una persona tiene de sí misma y que influyen en la manera en cómo esta se relaciona con quienes le rodean, por lo que es un mecanismo cíclico entre lo que se recibe del medio, se interioriza, se normaliza y luego se expresa. Entre las causas principales de este complejo están los llamados “autos”, constructos que explican partes de la auto percepción, como el afecto, la potencialidad percibida y la imagen general de uno mismo.

La calidad de estos “autos” aportan a la construcción de la relación y dinámica interna y externa del ser humano y que si se descuidan pueden generar desde complejos hasta trastornos mentales. Cada uno de estos (Explicaremos los 3 que mayor influencia tienen sobre este complejo, pero son muchos más) puede gestar de manera particular el complejo de inferioridad y acá lo explicamos.

Autoestima

Es el sentimiento de validación que una persona siente por sí misma, es moldeable, se aprende y se refuerza en función de las experiencias internas y externas que se viven desde la infancia. En palabras más sencillas, cuánto te quieres a ti mismo/a y qué valor le das a lo que representas. Este sentimiento de valía influye de manera importante en la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y, por consiguiente, con las personas que nos rodean.

Una persona con buena autoestima reconoce sus falencias, errores y limitaciones, pero se enfoca en lo que sí puede o sabe hacer, sin compararse con los demás y dándose valor. Por el contrario, una persona con baja autoestima piensa mal de sí misma, se enfoca en el exterior y se compara con lo que ve, le cuesta apreciar sus logros y dedica mucha energía a resaltar sus errores, además de que le cuesta perdonarse cuando esta misma falla.

Autor reforzamiento

Se refiere al esfuerzo que hace una persona para premiar, o no, los logros que se consigan y las actitudes y acciones influenciadas por el sentimiento de valía sobre lo que se cree que se puede hacer. A diferencia de la autoestima, este sentimiento se enfoca en el logro, en la creencia sobre la potencialidad, no sobre la generalidad de la persona; este foco sobre el resultado hace que se genere un ciclo de capacidad, es decir, la forma en que se refuerce una conducta, determinará la posibilidad de que esta se repita, y esto dependerá de cuánto se crea que se puede hacer/lograr x objetivo.

Así que, si alguien quiere aprender a jugar futbol, pero se repite a sí mismo que no lo hará bien (Poco reforzamiento a la conducta), eventualmente se volverá una realidad el no hacerlo bien, incluso si tiene las habilidades necesarias para lograrlo, puesto que la creencia sobre la incapacidad invalidará a la capacidad en sí misma.

Autoconcepto

Aunque su significado parece intuitivo, el autoconcepto es más confuso de lo que parece; sin embargo, podemos partir de que es la concepción que forma una persona de sí misma y cómo esta la ubica en un contexto social y le permite entenderse dentro de este. No es posible reducirle a una sola idea, al contrario, es justamente una nube de ideas y pensamientos que se van adquiriendo, formando y moviendo en función de nuestra interacción con el medio y con nosotros mismos.

Este constructo permite a la persona saberse y ubicarse individual y socialmente. Este último constructo es una estructura influenciada por los dos anteriores, por lo que podríamos verlo como un resultado de muchos procesos que moldean una generalidad de lo que se es. Además, como permite que las personas se ubiquen socialmente según lo que creen de ellas mismas, afecta también en cómo estas se mueven y forman dinámicas con las demás personas, y el complejo de inferioridad puede ser un resultado posible de un mal autoconcepto.

Posibles efectos colaterales del complejo de inferioridad

  • Síndrome del impostor: Este síndrome está relacionado con la percepción que se tiene sobre el logro, y está acompañado por sentimientos de culpabilidad, de deshonestidad y de aparentar alguien que no se es en realidad, un impostor. Para explicar mejor su concepto se plantea un ejemplo de un logro conseguido, que no genera satisfacción sino, por el contrario, malestar por la culpa de la idea frecuente de “Estar engañando a quienes le rodean porque el logro no fue alcanzado por sus propias habilidades sino por factores que no controlaba” y creando una sensación de no ser dignos del reconocimiento que dicho resultado conlleva. Este síndrome se relaciona con el complejo de inferioridad siendo un final posible dentro de las acciones que el complejo genera.
  • Disminución real y progresiva de la potencialidad: Tal cual como los músculos que no se ejercitan, la potencialidad que no se aprovecha también se puede atrofiar. Sabemos que el no reconocer las habilidades propias es una característica de las personas con C.I. Es así como muchas personas terminan viviendo vidas ajenas, infelices e inmersas en situaciones incómodas por la falta de asertividad al no poner límites. Además, el mayor daño colateral de la disminución progresiva de la potencialidad está en terminar haciendo cosas que no van acorde a los sueños, metas y habilidades del sujeto, y perdiendo con el tiempo las capacidades que fueron invalidadas por él/ella mismo/al.

¿Qué hacer para eliminar el complejo de inferioridad?

El camino de salida de este complejo puede llegar a ser lento y difícil, pues el contrincante con quien se pelea es el aprendizaje de años reafirmando una identidad que no corresponde con quien se podría llegar a ser. Es por esto que el campo de acción en donde aparecerá el cambio más radical será la mente y esto se reflejará en la conducta y en los nuevos pensamientos.

  • El eje principal a trabajar es la autoestima basada en una relación íntima con uno mismo. Es necesario que conocerse sea el proceso más importante y que a la par de este, darle valor a eso que va apareciendo sea la mejor herramienta para pelear con los pensamientos invalidantes.
  • Pasar tiempo contigo mismo/a al principio no parecerá una actividad tan atractiva, incluso podría causar malestar, sin embargo, la persistencia ayudará a que, con el tiempo, hacer esto sea cada vez más interesante.
  • Tratar de identificar las aptitudes, cualidades y habilidades que se poseen y trabajar con ellas, sacarles provecho, potenciarlas para que se vuelvan mejores con el tiempo.
  • Salir de la rutina ayuda a ejercitar las habilidades sociales que el complejo se robó; puede hacerse progresivamente y en la medida en que esto genere comodidad.
  • Llenar los espacios que se frecuentan con recordatorios que refuercen una buena imagen sobre el sujeto, con frases o palabras que ayuden a tener presente esas cualidades que muchas veces las ideas que aparecen por el complejo tratan de invalidar.
  • No apresurarse y celebrar las pequeñas victorias; como el día en que pudiste hacer algo sin necesitar tanta ayuda, o tomar una decisión sin pensar en la presión social, el salir solo/a y entablar una conversación con alguien desconocido, pequeños pasos que parecerían insignificantes, pero que sí se refuerzan y repiten, con el tiempo serán parte de ti y te acercarán progresivamente a una nueva percepción de sí mismo.
  • Aprovecha el acompañamiento de tus redes de apoyo (Amigos cercanos, familiares, etc.) para ejercitar tus habilidades sociales y comunicativas, siendo estas redes un espacio que genere confianza y seguridad para practicar estas nuevas formas de relacionarte con quienes te rodean.
  • La terapia es una herramienta muy útil en este camino del autoconocimiento pues dotará a la persona de herramientas eficaces a la hora de enfrentar a estas ideas irracionales con las que se lidian en el C.I.

La idea detrás de estos cambios no será cambiar a la persona ni lo que esta puede llegar a hacer, sino a la forma en la que esta se ve, buscando así una relación más amable consigo misma, y por consiguiente con el medio y las personas que le rodean.

Además, se debe enfocar estos esfuerzos en empoderar a la persona con ideas y herramientas útiles para enfrentar la forma en la que esta se percibe dentro del mundo, sus capacidades y cuánto esta valora quién es y qué lugar ocupa en su contexto.

 

Quizá te interese:

 

 

¿NECESITAS AYUDA?

Déjanos tus datos y uno de nuestros especialistas te llamará, consulta gratis.


Pin It on Pinterest

whatsapp-en-linea whatsapp-en-linea