Los mejores juegos y dinámicas para ejercitar la inteligencia emocional

Juega para que tus emociones no jueguen contigo. Qué ironía.

Acabas de comprar el último juego de mesa del mercado, no puedes de la emoción, el desespero por probarlo te consume y no ves la hora de poder estrenarlo con amigos o familiares. Llega el gran día, algunos traen comida y bebidas para compartir y tienen la noche entera para disfrutar de tu nuevo juego.

Pero acabas de darte cuenta de un gran error. Por la emoción dejaste las instrucciones fuera y hoy, que están reunidos para jugar, poco se entiende su funcionamiento y sus reglas. Empieza a parecer más complejo cada vez, y se genera tensión en el grupo, lo que parecía una gran noche de juegos, ahora es una decepción por el juego más confuso y aburrido de todos. Llegas a tu casa desilusionado y encuentras el pequeño libro con las reglas, lo abres y te das cuenta de que toda la noche tuviste el tablero al revés y por eso fue tan difícil entenderlo. Esa es la historia de muchos en el camino de descubrir y convivir con sus emociones.

Sin querer, podemos llegar a ver un panorama complejo y complicado, sólo por no leer las instrucciones. Algunos terminan huyendo de sus emociones y/o las etiquetan como aburridas o malas, cuando solo debían indagar un poco más.

Ahora sí, con la lección bien aprendida… Bienvenido/a a este juego llamado En busca de la inteligencia emocional.

Antes de aventurarnos en el mundo de la gestión emocional, es preciso tener en cuenta ciertas consideraciones:

  1. La finalidad de la gestión emocional, o el buen uso de la IE, no es huir de las emociones aparentemente malas, ni cambiar unas por otras; por el contrario, la validación de las emociones y una vivencia consciente de las mismas es a lo que debemos apuntar. Emociones malas no hay, hay que recordar que son naturales, vienen con nosotros y son rasgos evolutivos, muy complejos y que repercuten en niveles tanto psicológicos como biológicos.
  2. Las emociones están ahí por y para algo, y no son solo ideas abstractas incontrolables, que nos revuelven el estómago o nos achinan la piel. Son mecanismos de respuesta que nos ayudan a comprender nuestra realidad, nos preparan para sucesos de riesgo, nos hacen sentir bien ante situaciones que consideramos placenteras y muy importante, son el complemento perfecto para la interacción con todo lo que nos rodea).
  3. No es su culpa si no aprendió cómo gestionar sus emociones, su contexto pudo no ser el mejor maestro; sin embargo, está a tiempo de tomar las riendas de su aprendizaje y cambiar eso. Las emociones te acompañarán toda tu vida, a menos que tengas algún trastorno que te impida sentirlas, por lo que nunca es tarde para hacer las paces con ellas y tener una convivencia sana.
  4. Por sí solas, las emociones no son buenas o malas, pero podemos aprender a identificar pensamientos, estímulos, situaciones o hasta personas que nos las causan, y a partir de eso tomar decisiones o utilizar herramientas para cambiar, movernos y/o percibir de manera distinta eso que estamos viviendo.
  5. Piensa en las herramientas, juegos y dinámicas en este artículo como un suplemento dietario que, sin actividad física, buena higiene del sueño y hábitos sanos de alimentación, no van a funcionar.
  6. Estas son solo herramientas y pueden o no funcionar a tu caso particular, por lo que la ayuda profesional siempre es buena idea.

¿Cuál es el origen de la inteligencia Emocional?

Como humanidad, las emociones han sido un tema que siempre nos ha causado curiosidad, desde los antiguos filósofos hasta la actualidad. Lo irónico del asunto es que no fue hasta el siglo pasado que empezamos a generar ciencia alrededor del asunto.

En 1990 apareció por primera vez un concepto bien definido de Inteligencia Emocional (IE) por Peter S y John M, en Estados Unidos; dicho concepto describía un grupo de cualidades emocionales que tenían repercusión en la dinámica entre una persona consigo misma y con su medio, todas estas ligadas estrechamente con la forma en que se perciben las emociones. Cabe resaltar que, en función de contenido, no era algo tan novedoso, dado que la gestión de las emociones y la forma en la que estas influyen en distintos contextos humanos no era un tema nuevo, sin embargo, el término IE se empezó a utilizar a partir del trabajo de estos dos psicólogos y abrió un extenso campo en la investigación social.

 ¿Qué son las emociones?

 Son estados afectivos que se generan de manera innata, que se caracterizan por producir cambios de tipo cognitivo/psicológicos, Biológicos/fisiológicos y conductuales; estas cumplen funciones adaptativas (Te preparan para la acción), motivacionales (Determinan la aparición de una conducta para una meta) y sociales (Nos permite predecir el comportamiento que otros podrían desarrollar y a ellos, los nuestros).

Un ejemplo de ellas son el miedo, la ira, la alegría, la tristeza o el asco. Las emociones nacen con nosotros y a lo largo de nuestra vida pueden evolucionar en complejidad (emociones secundarias) cuando se combinan unas con otras y se relacionan con nuestro entorno, por ejemplo, la angustia, la culpa o el amor.

¿Qué es la Inteligencia emocional?

 Dentro de este concepto tenemos varios postulados, sin embargo, el modelo de Bar-On, de la inteligencia socioemocional, se adapta a las ideas que se pretenden en este artículo y que, además, es de fácil comprensión. Bar-On plantea que la ISE es un conjunto de competencias y habilidades que determinan el nivel de eficacia con el que un individuo interpreta, entiende y se relaciona consigo mismo, su ambiente, quienes lo rodean, y la forma en la que expresa y afronta sus emociones y las demandas del día a día.

Dicho lo anterior, es necesario volver a las consideraciones, haciendo referencia a la naturaleza de las emociones. No estamos acostumbrados a validar emociones como la ira o el miedo, porque se nos enseñó que debíamos huir de ellas, y aún en la actualidad, se asocia que una persona que tiene una buena gestión de sus emociones es aquella que no se enoja, o que no siente miedo y que, por el contrario, siempre debe estar alegre. No hay nada más alejado de la realidad que esto, recordemos que lo último que querríamos lograr al gestionar nuestras emociones es etiquetarlas entre buenas y malas, aunque haya unas más agradables que otras.

Además, en cada etapa del ciclo vital del ser humano, las emociones adquieren una dinámica distinta. Por ejemplo; cuando somos niños experimentamos el miedo, la ira, la alegría, la tristeza y el resto de emociones, de manera muy en relación con el estímulo, lo que este nos produce casi que por instinto y los pocos aprendizajes que tenemos hasta ese punto; Sin embargo, en la medida que crecemos, las emociones se tornan más complejas y las cosas que las causan ahora son distintas (Ya sabemos que los payasos no son tan aterradores como parecían antes) y eso sucede porque asociamos en función de la cantidad de cosas que hemos aprendido, que son muchas más que cuando éramos pequeños.

Juegos y herramientas para ejercitar la IE en niños

Primero que todo, los niños son personitas que están formando bases de lo que será su independencia en el futuro, y encontrarán desafíos en todos lados, nuestra meta no es evitar los desafíos de la vida, sino dotarlos de herramientas para que ellos puedan sortearlos, salir victoriosos o aprender en el intento. Por ello, nuestra comunicación emocional es casi un 85% no verbal, por lo que es importante que los pequeños aprendan a identificar y nombrar lo que sienten ellos mismos y los otros a su alrededor.

El llanto, la ira, el dolor, la tristeza y ese tipo de expresiones pueden ser las más complejas de gestionar, por lo que cuando estemos frente a una situación así debemos poner reglas para expresarnos. Los siguientes son puntos que debe tener en cuenta como tutor, padre o profesor de uno o varios pequeños, súmelos a su rutina, a sus juegos y otras actividades.

  1. Nunca vamos a invalidar la emoción del pequeño.
  2. Debemos hacerles saber que estamos ahí para escucharlos y encontrar alguna solución a lo que pasa, siempre que sea posible y sea algo razonable.
  3. Podemos usar frases como: “Es normal sentirse así” “Ya estoy para escucharte, ¿Hay algo que pueda hacer por ti?” entre muchas otras según sea el contexto o la problemática.
  4. En ese momento de dificultad es importante que seas comprensivo, pero no permisivo, justo por eso ponemos reglas y límites.
  5. Entiendo que pueda ser doloroso y que quieras llorar, sin embargo, si gritas y golpeas, no hay mucho que pueda hacer por ti ahora, ¿Quieres que hablemos ahora o más tarde? Esta frase, dicha con paciencia y amor, puede ser la llave para calmar al niño, pues te muestras dispuesto a ayudarle y validas el poder sentirse mal en algunos momentos.

La forma de aprender, captar la información de nuestro alrededor, depende en gran parte de la edad; para los niños el juego es una herramienta que proporciona experiencias y aprendizaje. Es importante adaptar lo que queremos enseñar a sus intereses y capacidades, para que puedan interiorizarse de mejor manera.

  • Conociendo nuestras emociones, para identificar emociones propias y ajenas: A través de siluetas de personas en una hoja, dibujen juntos las diferentes emociones en los rostros. Luego, procede a pedirle que las imite, ¿Cómo sería la cara de alguien que está feliz o con miedo? También, mientras vemos un programa de televisión, una película o un vídeo en internet, puedes detenerte y preguntarle qué emociones ve en los personajes.
  • La técnica de la tortuga, para trabajar con niños con tendencias agresivas: Las manos y pies deben estar rectas y pegadas al cuerpo, el mentón abajo, como mirando el suelo, puede o cerrar sus ojos y acá lo importante, contar mientras se respira profundo y calmado. Se llama la técnica de la tortuga porque al hacer estas cosas, imitamos la forma en que una tortuga se protege ante el peligro y OJO, el peligro no es su ira, sino el que, gracias a no controlarla, pueda hacerse daño o dañar a alguien más. Es necesario que siempre que tengamos oportunidad, le hagamos saber que no está mal sentirse triste o molesto y que es bueno que lo exprese, porque vas a escucharle.
  • Búsqueda del tesoro perdido, para fomentar la socialización y el trabajo en equipo: Si tenemos un grupo de infantes podemos usar este juego para que todos conecten con todos. Esta técnica busca reforzar a aquellos que logren encontrar uno o varios objetos en el espacio en el que se encuentren, la idea es que se creen grupos aleatorios (Debemos fomentar la idea de que no necesariamente van a trabajar con amigos) y que puedan tener tareas dentro del grupo, como llevar un mapa u otro rol. Ofrece premios pequeños, estrellitas en la pizarra, algún reconocimiento, y ten en cuenta que el perder también es una oportunidad para enseñarles a controlar las ideas sobre sí mismos (Una pérdida no los hace menos capaces, habrá otros juegos donde puedan ganar con otras habilidades que sí dominen, etc.)

Juegos y herramientas para ejercitar la IE en Jóvenes y Adultos

Cuando nos referimos a juegos para la gestión emocional normalmente los asociamos a edades tempranas, donde el aprendizaje es sencillo, y con dinámicas y un lenguaje sencillo podemos lograr resultados grandes; sin embargo, es en la adolescencia y la adultez donde los resultados de ese aprendizaje se ven reflejados y nos encontramos con que muchos no aprendimos cómo convivir inteligentemente con nuestras emociones. La buena noticia es que nunca es tarde para aprender y ¿Qué mejor oportunidad para hacerlo que ahora?

Las consideraciones en este caso son distintas, pues es probable que debamos reemplazar ideas que aprendimos en el pasado o, intentar hacer cosas que no nos hagan sentir tan cómodos en principio. En este grupo de edades los desafíos no son las pataletas y los gritos, sino, la vergüenza, la falta de habilidades sociales, la normalización de ciertas conductas como el autoritarismo, agresiones verbales, físicas o psicológicas, el machismo, entre otras. Es importante, entonces, que la disposición al cambio y a aprender nos acompañen durante todo el proceso.

Como la IE o ISE, está inmersa en nuestra dinámica inter e intrapersonal, los juegos y herramientas siguientes serán para trabajar con uno mismo, con mi relación con quienes me rodean y para relaciones grupales.

  • Necesitamos un profesional para…

Este juego grupal se puede realizar una vez cada tanto para que el resultado sea apetecible y representativo para los participantes. La idea detrás de este es que podamos reforzar las conductas o habilidades características de la IE, y que estén infravaloradas en el grupo, como escuchar a otros, mostrarse dispuesto a ayudar a quien lo necesite, dar un consejo, tener una actitud positiva, entre otras cosas que no se relacionan mucho con el propósito del grupo en sí (En caso de que sea una organización o una empresa).

En un espacio donde estén todos o de manera anónima se hace una encuesta con el título de NECESITAMOS UN PROFESIONAL PARA… y dejas un espacio para que las personas del grupo puedan llenar la habilidad que desean resaltar y que también postulen al miembro del grupo que consideren apto para el puesto, luego de que todos participen, se hacen públicos los resultados y se refuerza con algún presente a los escogidos para la “vacante”. En el espacio para escribir o hablar, se pueden postular varios miembros para varias vacantes y así resaltar la mayor cantidad de habilidades de la IE posibles. Repetir este ejercicio cada cierto tiempo hará que el grupo encuentre bueno el repetir estas acciones.

  • Emociones visibles y compartidas.

¿Te gusta el arte abstracto y necesitas una actividad diferente? Esta actividad fomentará la cohesión, la empatía, fortalecerá relaciones y generará un espacio de esparcimiento y emociones a flor de piel. Esta actividad puede realizarse para parejas o grupos.

Necesitaremos algo sobre lo cual pintar (Papel, lienzos, cartulinas, etc.), témperas, lápices de colores, óleos o acuarelas, importante que tengamos disponibilidad de colores.

En un espacio tranquilo y privado, nos ubicamos cómodos, de manera que podamos vernos todos, puede ser un círculo o uno frente al otro. Vamos a hablar en un principio sobre las emociones y cómo estas actúan en nuestro día a día, esto lo debe hacer alguien que guíe, a modo de introducción. Luego vamos a comenzar a pintar. En primer lugar, haremos una pintura/dibujo por emoción (3 para ser exactos, aunque puede variar según la disposición de tiempo), estas deben ser escogidas por el participante en función de la pregunta ¿Cuáles han sido las emociones más representativas a lo largo de tu vida? y luego, hará un último dibujo/pintura, donde plasme una situación que lo haya marcado mucho, y que trate de integrar las representaciones de los dibujos anteriores.

El asunto es que no debemos dibujar algo en específico, incluso un par de manchas de color son válidas si de representar alguna emoción o situación se trata, porque en el siguiente momento vamos a socializar lo que dibujamos.  ¿Qué emociones escogiste? ¿Puedes explicarnos qué significa el dibujo de la situación que representaste?

Vamos a utilizar este último espacio para que la vivencia del otro nos recuerde que compartimos emociones como especie, sin embargo, podemos llegar a convivir con ellas de maneras muy distintas los unos de los otros.

  • Stop

Las emociones se manifiestan de diversas formas y a través de distintos canales, en algunas ocasiones dichas manifestaciones se presentan a tal intensidad que pueden generar malestar, Stop o parar, es una técnica que te puede ayudar a sobrellevar estos momentos. No se necesita ser un profesional para realizarla, es un ejercicio individual.

Inicialmente es necesario reconocer las emociones, darles nombre. Luego, realiza una lista de lo que causa esa emoción, ya hecha la lista asigna un número a cada una, de acuerdo con el nivel de malestar que causan. Identifica el número en el que la emoción genera un nivel medio de malestar, es momento de decir Stop. Identificar este punto, te servirá para saber cuándo es necesario actuar frente a la emoción, darte un espacio, respirar, aclarar pensamientos y volver.

Finalmente, la inteligencia emocional podría considerarse una habilidad que se desarrolla, se refuerza, se construye; es importante hacerlo desde las primeras etapas, para que pueda convertirse en una herramienta para la vida. Los juegos, dinámicas y recomendaciones presentadas, parten del conocimiento y reconocimiento de emociones, sin embargo, no son los únicos recursos que existen para trabajar este aspecto, generar algunas actividades y explorar otros campos pueden ser complementarios y reforzar este proceso.

El mundo de las emociones es grande y diverso, conocerlo y apropiarse de este requiere de tiempo, esfuerzo y en ocasiones de ayuda, que resulta ser gratificante y enriquecedor.

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