Cómo tratar a una persona soberbia

¿Tan difícil es mantener la humildad y el agradecimiento hacia la vida y a las personas? A veces confundimos el hecho de confiar en nosotros mismos, de nuestras capacidades y habilidades, el valorarnos y el subirnos la autoestima al darnos palmadas en la espalda en cada logro alcanzado, entre otros actos de auto cariño, que olvidamos mantener la cordura del bajo perfil con la que se manifiesta la humildad pues se distorsiona la línea que se divide del egocentrismo.

Está bien creerse que se puede alcanzar todo lo que nos propongamos y ser el mejor en lo que se hace, pero ¿Menospreciar las capacidades de los demás te hace mejor ser humano? Es un rotundo NO.

Soberbia en sí, se trata de la exagerada valoración personal, de tal manera que se muestran muchos comportamientos sociales ofensivos en donde desvalora la importancia de otro ser humano, al atribuirse a sí mismo la única importancia existencia.

¿Qué es la soberbia?

En resumidas cuentas, la soberbia siendo uno de los siete pecados capitales, es un sentimiento que agrupa la muestra de actitud que se ha alimentado por el exceso de valoración propia sobre las demás personas por el aumento del ego dentro del “deber hacer” individualista que se ha creado en la mente. Es decir, cuando una persona logra alcanzar todo lo que se propone por sus propios medios pensando que no recibió ayuda de ningún otro, el ego aumenta a tal nivel que la humildad se desvanece, por lo que comienza a ver a las demás personas como inferiores.

De esa manera, la soberbia es aquel ideal de superioridad y sobrevaloración, que llega a presumir sus capacidades sin tener en cuenta los sentimientos de las otras personas. Dicho sentimiento o ideal desadaptado se forma a través del enojo ante una controversial situación, por ejemplo, ir a un restaurante y tratar de forma grosera al personal que atiende, menospreciando su ardua labor.

El término de soberbia también hace referencia a la definición de persona que presenta actitud arrogante, vanidosa, egocéntrica, intolerante, y sobre todo altanera hasta con su círculo más cercano donde puede llegar a ser un poco insoportable su presencia.

Este tipo de personas generalmente las encontramos cuando hacen referencia a la conocida frase “se le subió la fama a la cabeza”, por ejemplo, en el ámbito laboral cuando un empleado del mismo rango es ascendido por cualquier motivo irrelevante, éste comienza a tener actitudes de superior al tratar de forma grotesca a trabajadores del servicio general o de otro cargo “inferior” sin tener en cuenta la calidad humana a la que se refiere.

Rasgos característicos de una persona soberbia

Si bien, la conducta soberbia tiene variedad en cuanto al nivel en que se presenta, en algunas personas puede ser leve como tener expresiones momentáneas que reflejen su aire de superioridad, y en otras personas donde expresan en su máximo esplendor el mal trato hacia otros aun siendo conscientes de ello.

No obstante, es necesario identificar a este tipo de personas por medio de sus rasgos característicos en la forma de ser, hacer y comportarse, con el fin de tomar la mejor decisión frente a ellas:

  • Resalta constantemente o en cada ocasión que puede, todos los logros o vivencias que ha tenido, ya sea un vieja, un premio, haber ganado un concurso o de otro tipo.
  • Busca desesperadamente que las demás personas le halaguen, le gustan e infla pecho cada vez que lo hacen, pues necesita aprobación y reconocimiento continuo.
  • Suele tener baja su autoestima y falta de seguridad en si mismo, sin embargo, no parece, pues muestra solamente lo valioso que cree considerarse para lograr la aprobación.
  • Da una imagen de poseer una personalidad encantadora frente a los demás acaparando las conversaciones con carisma o simpatía, pero todo es una fachada para caer bien.
  • Frecuentemente exagera sus cualidades para mostrar seguridad ante ellas, como decir que es el mejor escritor de la clase cuando la realidad es diferente.
  • Suele menospreciar o rebajar a otras personas para enaltecerse a sí mismo cuando compite con los demás.
  • Dentro de su vocabulario la palabra “error” no existe, no admite que ha fallado ni acepta críticas sobre su actuar, decir o reaccionar.
  • No tolera a las demás personas que no piensen o actúen como ellas, les resulta tedioso tratar con personas diferentes a ellos.
  • Tiene actitudes altaneras, comentarios grotescos, para querer ser el centro de atención, por lo que quienes le rodean intentan alejarse con rapidez.
  • No suelen pedir disculpas ni perdonar, pues creen tener la razón.

Como se pueden observar, los rasgos de personalidad de una persona soberbia ocupan una extensa lista de actitudes hirientes que mortifican el bienestar tanto de la persona como del grupo social en que se encuentre, ya que le es inevitable ser así cuando no es tratada ese aspecto de si mismo.

¿Qué hacer ante una persona soberbia?

Si bien, el hecho de rodearte con una persona soberbia puede llegar a ser molesto, irritante y agotador, por lo que, una vez identificado su comportamiento, puede decidir cómo tratarlas o qué hacer ante ellas:

  • Evita a toda costa discutir con este tipo de personas, ya que entraras en conflicto directo si inicias una discusión complicada por mucho que intentes hacerla entrar en razón, es un caso perdido e hiriente.
  • No permitas que afecte tu autoestima, ya que hará o dirá cualquier cosa para su propio beneficio o hacerse sentir bien, entonces sus intenciones son dañar al otro para el salir librado.
  • No dejes que sobrepase ante tu dignidad por medio de insultos, ten carácter y crea el coraje de comunicarlo sin temor alguno, recuerda que ninguno es más valioso que tú.
  • No permitas que te traten mal o te hagan daño por muy empático que seas, practica la comunicación asertiva sin necesidad de ser agresivos.
  • Recuerda constantemente lo valioso que eres como ser humano.

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