Cómo tratar a un narcisista

Después de haber rechazado a todos y todas sus pretendientes, Narciso rechazó a una ninfa que cargaba una condena que solo le permitía repetir las últimas palabras que escuchaba; esta, al no ser correspondida se esconde en una cueva y ahí muere sin pronunciar ninguna palabra más. Némesis, quien había condenado a la ninfa, castigó a Narciso haciendo que se enamorara de su propia imagen en un estanque.

Cuando este intentó seducir a la imagen en el agua y tratar de besarla, se da cuenta que era una tarea imposible, y termina suicidándose con la espada que con anterioridad le había dado a uno de sus pretendientes y con la cual este, motivado por el rechazo de Narciso, también se quitó la vida. Qué paradoja esta historia mítica, donde un joven que provocó mucho dolor a través de sus rechazos murió por el dolor de haber sido rechazado por él mismo.

Hoy, después de muchos años de haber sido contada la historia del joven Narciso, hacemos uso de su nombre para referirnos a aquellos y aquellas cuyo ego y necesidad de atención se salen de los “parámetros” normales; eso en referencia a la cotidianidad, sin embargo, también se le atribuye este nombre a un trastorno de la personalidad, donde estas y otras características son cargadas por las personas de forma patológica. Aún se desconoce con exactitud las causas de este, pero se atribuyen factores de riesgo a una crianza permisiva, negligente y/o sobreprotectora, aunque la genética y neurobiología también pueden influir.

Características de una persona narcisista

El DSM-5 define al trastorno de personalidad narcisista como un patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), acompañado por necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos. A su vez, estas personas tienen dificultad para el reconocimiento de los errores propios, y se sienten amenazadas cuando son señaladas por alguna falta.

En el proceso de identificar a una persona con dicho trastorno se conciben 2 tipos de casos, grandiosos (Hiper vigilantes para otros autores) y vulnerables. En ambos casos se denota un ego frágil y la necesidad de atención, reforzamiento y constante reconocimiento se mantiene, sin embargo, en el subtipo vulnerable, el reforzamiento de la autoestima es mucho menor, y existe una constante búsqueda de feedback en sus relaciones, por lo que, en ausencia de enaltecimiento de parte del entorno, el sujeto se sentirá vulnerado y hasta agredido. Es necesario saber que el TPN se trata de una eufórica y constante auto exaltación, pero también de la búsqueda de reconocimiento en el exterior.

Como criterios más específicos encontramos que una persona con TPN presenta 5 o más de estos ítems:

  1. Tiene sentimientos de grandeza y prepotencia exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos.
  2. Está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.
  3. Cree que es “especial” y único, y que sólo pueden comprenderle o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) especiales o de alto estatus.
  4. Tiene una necesidad excesiva de admiración.
  5. Muestra un sentimiento de privilegio, es decir, expectativas no razonables de tratamiento especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas.
  6. Explota las relaciones interpersonales, es decir, se aprovecha de los demás para sus propios fines.
  7. Carece de empatía: no está dispuesto a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. Con frecuencia envidia a los demás o cree que éstos sienten envidia de él.
  9. Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

Estos criterios deben ser identificados por un profesional.

Como dijimos al principio, puede que en algún momento de nuestra vida nos hayamos cruzado con alguien con alguna de estas características, y puede que no haya resultado de la mejor manera. Existen casos registrados de pacientes en psicoterapia después de una relación sentimental con una persona con TPN, y lo particular de sus relatos es que muchos nunca supieron que estaban con alguien con esta condición hasta que lo identificaron en terapia.

Existen, además, autores y terapeutas que recomiendan el evitar relaciones muy cercanas con estas personas dado el potencial de manipulación que algunas de estas pueden llegar a ejercer sobre quienes le rodean.

Narcisismo y autoestima alto

Es muy común que en nuestro día a día usamos etiquetas de forma muy frecuente cuando conocemos o tratamos con personas; cuando vemos a alguien que no habla mucho o que sonríe poco, es probable que pensemos en una persona depresiva y se nos hace muy sencillo poner esos rótulos sobre las personas. Con las personas con una buena autoestima ocurre lo mismo, muchas veces son confundidos con personas narcisistas y por eso es necesario que hagamos ciertas distinciones.

Es bastante irónico que se confundan estos dos conceptos, pues el narcisismo nace justamente en una realidad contraria a la buena/alta autoestima; los narcisistas se muestran seguros de sí mismos, de sus capacidades y poco propensos a fallar dado que en realidad, sus inseguridades y poco sentimiento de valía los hace crear esa fachada delgada de perfección, pero solo falta rasgar un poco, y saldrán a flote todas las inseguridades, a diferencia de alguien con una buena autoestima, quien reconoce sus limitaciones, sus errores y fallos, y no se avergüenza en mostrarlos.

La seguridad en uno mismo es un rasgo que socialmente se percibe como atractivo, y en ambos casos se puede validar esto, no obstante, cuando se intima con estas personas es cuando se hacen visibles las grandes diferencias, como la compasión, la humildad, la cooperación, el autoconocimiento, la asertividad, las capacidades de escucha, entre otras actitudes y aptitudes que alguien con una alta autoestima podría brindar a una relación, y que a una persona narcisista se les dificultará hacer o dar.

¿Qué hacer ante una persona narcisista?

  1. La importancia de los límites en la relación: Esta es una recomendación que se puede utilizar para cualquier tipo de relación, incluso si no se trata de una persona con TPN. Los límites demarcan la zona segura de la dinámica en la que las personas pueden moverse alrededor de tu vida, las cosas que pueden y no pueden hacer, y que pueden facilitar una buena relación contigo. Es decir, el hecho de que no estés dispuesto/a a ser tratado/a de cierta manera debe ser demarcado explícitamente cuando se entabla una relación con estas personas, dado que es muy poco probable que estas logren identificar a priori tus intereses dado que están muy centrados en los propios. El hecho de que existan estos acuerdos hará que la forma en la que estas personas se dirijan a ti no incluya la manipulación o la vulneración de tu propia persona.
  2. Trabaja en ti: Aunque no es tu responsabilidad “arreglar” a estas personas, el estar bien contigo mismo y tener claridad de tus fortalezas, virtudes y debilidades te dará una herramienta útil frente a la manipulación que se genera en el ataque a tu persona cuando estas personas se sienten amenazadas por ti.
  3. Comunica tu molestia frente a las situaciones: Mediante la comunicación asertiva puedes expresar tu descontento con las actitudes y/o acciones de la otra persona, buscando no atacar a la persona en sí misma, sino a su actuar. Es necesario que te muestres seguro/a de lo que dirás puesto que, si expresas tu molestia desde la rabia o fuera de tus cabales, estas personas pueden aprovechar esta situación y vulnerarte aún más.
  4. Evita los elogios irreales o que no sean necesarios: En las relaciones que formamos con otras personas es importante que destaquemos sus logros y cualidades, sin embargo, con estas personas solo se debe hacer cuando de verdad lo amerite el contexto o situación, dado que esto puede crear una falsa sensación de exaltación, cosa que sólo alimentará su ego.
  5. Aprende a soltar, evita el papel de salvador: Es posible que por la calidad del vínculo que formemos con estas personas sea más complejo alejarnos, poner límites o evitar pensar que podemos ayudarlos, incluso cuando nos están haciendo daño, por lo que es necesario que aprendas a cortar relaciones de raíz, porque puede ser una opción en el futuro o en el presente.
  6. Identifica la dinámica de su juego: Cuando de grupos se trata, en el trabajo o con grupos de amigos, ve un paso adelante del narcisista y evita que controle la forma en que el grupo se mueve. Cuando este/a intente ser el centro de atención, haz justo lo contrario, y contagia al resto de ese empoderamiento, para que esta persona obtenga la misma atención y trato que los demás.
  7. Aprovecha la utilidad de su alto rendimiento: En algunas ocasiones, las personas con TPN pueden llegar a ser tan buenas en lo que hacen como alardean que son; esto puede llegar a ser muy útil en términos de eficacia y eficiencia de un grupo de trabajo, por ejemplo. Por lo tanto, si se le da el manejo adecuado a estas personas dentro del grupo, sus capacidades pueden llegar a sumar mucho en tu grupo. Ojo, siempre tratando de mantener a raya la forma en que refuerzan sus logros.
  8. Evita la manipulación: Aprender a no ceder frente a la victimización y ante la agresión emocional es clave cuando estamos frente a una persona narcisista. Debes poner en práctica el NO como parte de tu discurso, además de darte tu lugar y darle su lugar a la persona, como refuerzo y como límite; es decir, tú vales lo suficiente para ser respetado y él/ella vale solo lo necesario para serlo también, pero sus responsabilidades no son las tuyas, ni su trabajo el tuyo, o su bienestar depende de ti. Recuerda que la manipulación puede ser muy leve y mostrarse de manera que parezca que tú eres culpable de cosas que no te corresponden, y también está el caso del chantaje emocional, mucho más explícito y visible, aunque igual o más difícil de evadir, pero no imposible.

Des-estigmatización del trastorno.

Muchas cosas se dicen de las personas con TPN, desde la manipulación, la poca capacidad de escucha, la poca o nula capacidad de atender a los demás y muchas otras cosas que pueden llegar a poner un peso extra sobre ellas además de lo que implica cargar con el trastorno.

Estos estigmas son el diario vivir de las personas con trastorno de personalidad, no solo narcisistas, y, aunque no debemos disminuir las consecuencias de lo que hacen y hacerlos menos por su condición, o sea, no son “pobrecitos”, sino que, por el contrario, hay que enfocarse en lo que sí pueden hacer bien y ser una buena red de apoyo para ellos, ya sea con amigos, familia o compañeros de trabajo.

Si se quiere y se tiene la capacidad, dos cosas importantes, se podría ayudar hasta cierto punto a las personas con TPN o con rasgos de personalidad narcisistas, mostrando a la terapia como una herramienta muy útil en el proceso de mejoría o de reestructuración del ser y hacer, en torno a lo individual y a la convivencia en grupo, ya sea familia, relaciones sentimentales o amigos y compañeros. Esta herramienta se enfoca en varios puntos principales:

  1. Fortalecimiento de la relación con uno mismo, trabajo en las inseguridades, aprender a manejar la idea de errar, autoestima.
  2. Terapia familiar o grupal (dependiendo del caso), para marcar límites en las dinámicas, para reforzar la comunicación intra-grupal.
  3. Compresión de la conducta competitiva, y modificación de la misma.

Se hace hincapié en que es el sujeto quien debe decidir por esta opción, y que es posible que este se sienta agredido o amenazado si ofrecemos la terapia como solución para algo que ellos no consideran un problema, por lo que es muy importante que la asertividad sea nuestra arma. Además, debemos estar dispuestos a recibir un NO como respuesta dado que es posible y muy probable que el mensaje se reciba como intrusivo.

 

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