Aprende a gestionar tu energía

aprende a gestionar tu energía

Primero gestiona tu energía física, mental, emocional, espiritual, y luego tu tiempo.

De casualidad, ¿Te has sentido agotado, cansado, bajo de ánimo, como si te faltara energía al final del día, aunque hayas realizado actividades leves? Si bien, el cuerpo humano necesita energía para realizar las tareas funcionales básicas para sobrevivir, por lo que es obtenida de los alimentos que ingerimos, el agua y, sobre todo, el descanso al momento de dormir las horas recomendadas por profesionales de la salud.

Dichas acciones, mantienen el organismo en su vital funcionamiento, ya que nos permite realizar movimientos musculares, respirar, circular la sangre, pensar, procesar información, hasta sentir con plena consciencia, por tal motivo, la importancia de mantener un habito alimenticio balanceado y saludable conjunto al ejercicio físico moderado para un buen descanso, son puntos para tener en cuenta en el momento de tener energía.

Pero, el estrés o ajetreo de responsabilidades diarias impiden el funcionamiento tranquilo de nuestro organismo al punto de que se acostumbre a que la vida debe pasar de manera acelerada pues así se requiere, sin pausa ni descanso. Por consiguiente, nos vemos envueltos en una montaña rusa de emociones y una rueda de la fortuna que gira cada vez más rápido sin saber cómo detenerla pues nos atrapa hasta consumir toda la energía, sin dejar espacio para nosotros mismos.

En ese momento, olvidamos de nuestro bienestar, no solamente físico al dejar subir de peso o descuidar un poco la imagen personal, sino dejamos a un lado preocuparnos por la estabilidad emocional y espiritual tanto con nosotros mismos, con el universo y Dios, ya que la falta de gestión de nuestra energía hacia los diferentes compromisos que se tiene nos consume.

 ¿Alguna vez te has comprometido con amigos o familiares para salir por la noche a compartir (suponiendo la situación), pero al salir del trabajo, te sientes tan agotado que no te motiva o no te dan ganas de nada? Si te ha pasado, pregúntate, ¿Cómo gestionaste tu energía en ese caso durante el día? ¿Te estresaste sin motivo o por cualquier pequeñez que tenia pronta solución? ¿Te molestaste por un problema que no fue tu culpa? ¿Qué pasó?

A veces, gestionar la energía no se trata de organizarse mentalmente ni planear en una lista de tareas las cosas pendientes para hacer con el fin de cumplirlas todas, en ocasiones se trata de la manera en cómo actuamos frente una situación inesperada, reaccionamos ante un estimulo que nos puede causar malestar y, ante todo, la forma en la que se asimilan los acontecimientos.

Gastar energía en temas innecesarios es inútil dentro de una vida feliz, tranquila y placentera.

Por ejemplo, hoy te despertaste de buen humor, alegre, con la mejor actitud del mundo, pero de camino al trabajo te encontraste con tráfico insoportable por una vía en mal estado, inmediatamente al ver que podrías llegar tarde te enojas hasta desquitarte con otras personas en la vía que se encuentran en la misma situación que tú, ¡Qué desgastante! Ahora, ¿Puedes controlar el tráfico? La respuesta es No, pero lo que si puedes controlar es la manera en cómo reaccionas a una situación específica que te causa malestar, por tanto, gastar de energía innecesario.

Las emociones negativas, sobre pensar las situaciones pasadas o futuras, el permitir la influencia negativa de otras personas, la falta de gestión de ello, entre otras circunstancias, además de las actividades físicas desarrolladas en la jornada, causan un uso de energía innecesario perjudiciales para la salud.

Por tal motivo, aprender a gestionar la energía tanto física como mental, proporciona altos niveles de productividad, satisfacción, autorrealización y mejora el crecimiento personal, con el fin de hacer frente a todo tipo de conflictos, situaciones bajo presión, momentos de mucha alegría, entre otras circunstancias donde nuestro rendimiento esté involucrado. Sigue algunas recomendaciones que pueden ayudar a gestionar tu energía para rendir en tus actividades:

  • Si el cuerpo pide descanso, escúchalo. Intenta realizar cortas siestas entre 5 a 15 minutos diarios. De tal manera que procures dormir adecuadamente para descansar lo suficiente por las noches al desconectarte de las redes sociales y otros aparatos tecnológicos que consumen su energía innecesariamente.
  • Introduce el ejercicio como rutina diaria, a pesar de que se gasta gran cantidad de energía física, de igual forma libera la hormona de la felicidad para que nos sintamos mejor, puede ser terapéutico para algunas personas al desestresarse.
  • Organiza tus tareas en una agenda para tener la mente clara de lo que debes hacer en el día en orden de prioridades.
  • Tu salud mental es prioridad todo el tiempo, por ende, dile no a las discusiones, conflictos, problemas o molestias que no te incumben. Igualmente, una vez se presenten sentimientos como estrés, angustia, enojo, u otra emoción que genere malestar, intenta realizar ejercicios de respiración para calmarte y continuar, no desperdicies tu tranquilidad por algo que no puedes controlar ni por alguien que pretende desequilibrarte.
  • Realiza ejercicios donde aprendas a ser responsable de tus emociones, es natural sentir, pero depende de cada individuo manejar la manera en cómo se reacciona a la manifestación de estas, por medio de la meditación, terapias psicológicas u otras técnicas que permiten el bienestar mental.
  • La alimentación balanceada, hidratación adecuada, combinando lo mencionado anteriormente, influye en la conexión entre cuerpo, mente y espíritu, que se necesita diariamente para mantener la energía necesaria.
  • Cuida de tus relaciones personales, tu círculo social a veces puede contar con personas que no suman positivamente a tu vida, las cuales disminuyen la motivación que tienes, pueden ser desde familiares, amigos cercanos o pareja, por ello, reflexiona quienes te rodean y mantienes reciprocidad.
  • Evalúate, ten presente tu propósito para que no pierdas tu norte, de tal manera que cualquier actividad que realices, te mantendrás enfocado en la tarea que estés desarrollando, por ejemplo, estas realizando un informe para el trabajo, pero a tu oficina se acerca un compañero a criticar a otro con el fin de crear conflicto, omite sus comentarios y mantén presente tu objetivo.

Recuerda dedicar tiempo para cuidar de ti.

 

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