Por qué Dios no me ayuda cuando más lo necesito

por que dios no me escucha cuando mas lo necesito

«Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito» Romanos 8:28.

Antes que todo, es preciso tener en cuenta que Dios no te ayudará en el momento exacto cuando lo necesitas sino cuando el considere bajo su voluntad que es bueno y adecuado, puesto que Dios se mueve en el transcurrir de un tiempo divino diferente al que nosotros como seres humanos nos movemos y habitamos.

Es por ello por lo que, como personas, no podemos pretender que nuestros deseos, problemas, caprichos o demás peticiones, sean respondidas en el tiempo que nosotros queramos, porque así no es cómo funciona la voluntad del Señor.  No cometas el error al pensar que Dios es como un cajero automático, donde tus peticiones, problemas o deseos representan la tarjeta de débito donde la insertan en la máquina para recibir al instante y al pie de la letra lo que pediste, ¡No es así!  sólo él conoce aquel intervalo en el tiempo que te responderá, será buena agradable y perfecta bajo su voluntad.

Bajo los criterios descritos, podemos pensar en momentos de nuestra vida que hemos anhelado que suceda algo en específico, ya sea un viaje, poder estudiar la carrera que deseamos, ser exitosos empresarios en poco tiempo, sanar una enfermedad propia o de un familiar, enamorarse, ser famoso, aliviar un malestar por el cual estas atravesando, poder alimentar a la familiar, conseguir un empleo, tener dinero o cualquier otra petición o necesidad que en ese preciso momento estamos pasando, pero no llega, de la noche a la mañana no acontece la solución ni hay señal de humo de la respuesta divina que esperamos de Dios, así pensamos que no nos escuchó, que quizá tiene otras ocupaciones más importantes que yo, a veces nos damos por vencidos. Pero lo que no mantienes presente es que esas cosas que has pedido, esa respuesta llega cuando estés preparado para recibirla, no apresures, no afanes, confía en el proceso y la voluntad de tu razón de estar vivo.

Si alguna vez te has hecho esta pregunta es porque quizá te encuentres en un momento de desesperación al límite con el corazón angustiado y frustración al pedir en repetidas ocasiones algo de bienestar inmediato sin tener respuesta alguna, o tal vez Dios si se manifestó, pero no era lo que tú querías ni de la forma como esperabas por lo que has ignorado las señales que envió, a lo que te enojas, deprimes y te alejas de él.

A nadie le gusta padecer, pero una vez que nos damos cuenta de que, aquellas situaciones adversas por la que hemos atravesado nos hacen madurar, encontrarnos con nosotros mismos, crecer, descubrir fortalezas que pensábamos no tener y salieron a relucir cualidades de nuestro interior, ese ha sido la ayuda de Dios para que saliéramos adelante. Entonces, pero, me gustaría decirte que, Dios no te ha abandonado.

¿Dios realmente me escucha?, me siento en soledad

En nuestros momentos donde abunda la incertidumbre, Dios nos da la plena confianza de vaciar nuestros corazones con él, todos nuestros problemas, penumbras, dolores, sombras, agobios, tristezas, pues él es bondadoso y escucha atentamente para ayudar y guiarte con luz, en cada paso que des. Así mismo presente en tus victorias, conmemora. Está contigo en cada momento sin importar las circunstancias te acompaña pues tiene un propósito claro para cada uno de nosotros sus hijos.

Haz una retrospectiva y verás que, sin darte cuenta ves como cada una de tus peticiones se van cumpliendo al pasar del tiempo van siendo respondidas pues Dios te envía señales para seguir el camino que te lleve a cumplirlas o por medio de su palabra para guiarnos en lo requerimos saber, quizá no de la manera precisa como lo quieres, sino como lo necesitas, ya que no todo lo que quieres es lo que necesitas.

Es por tanto que, es imperativo saber diferenciar en cualquier ámbito de la vida entre necesitar y querer, así somos conscientes de nuestras verdaderas intenciones para con Dios porque, no trates de engañarlo cuando lo haces contigo mismo. Si te pidieran hacer una lista para las cosas o alguna situación que quieres y otra para aquello que necesites en estos momentos ¿Qué colocarías? ¿Es lo mismo? ¿Se cruzan? ¿Las organizaste en orden de importancia? Normalmente colocamos de primer lugar aquel primer pensamiento que llega a la mente, e inconscientemente es lo que más queremos o necesitamos, pero ¿es en realidad una prioridad?

De esa forma, podemos ser consciente de lo que hacemos, decimos, tenemos y la preeminencia en la anhelada felicidad. Por un lado, necesitar es aquel sentimiento cuando hace falta o se carece de y que resulta imprescindible para nuestra existencia humana, por ejemplo, comer, dormir, respirar y demás programaciones biológicas sin idealizar situaciones.

Por otro lado, cuando “queremos” algo, usualmente intentados pedir todo lo que creemos merecer bajo una realidad que no nos lo está suministrando, es decir, la motivación que tienes respecto a algo y te encuentras intentando conseguirlo o en la ilusión de que lo lograrás condicionando previo a alcanzarlo un estado de ánimo fuera de tu realidad actual. Es por ello por lo que, es imperativo conocer la diferencia además de estar conectados con nuestro interior para no pensar frustradamente que “Dios no me ayuda ni me escucha” cuando él trabaja con sabiduría.

En ese contexto, Dios nos avisa en su palabra que en ningún momento dijo que la vida será fácil, ni afrontarla y menos prometió que estaría libre de problemas, al contrario, nos anima a vivir, confía en la fortaleza que tenemos como seres humanos que conjunto a su guía para enfrentar todo lo bueno y/o malo que nos puede acontecer en la aventura de vivir, llena de bendiciones junto a él.  No te consumas en tu tragedia por muy agobiante que sea, ¡Animo que tú puedes!, agradece, confía, ten fe. Dios está contigo.

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