El mejor tratamiento psicológico para el estrés

 

¿Has percibido lo rápido que corre el tiempo, lo poco que hacemos en el día y lo apresurados que en ocasiones estamos por cumplir las actividades propuestas? ¡Qué presión!

Todas las personas experimentamos diariamente un grado de estrés, aun sin percatarnos que estamos estresados, por ejemplo, la impaciencia que sentimos al esperar el cambio del semáforo cuando se encuentra en luz verde para los autos e intentamos cruzar la calle pues se nos hizo tarde para llegar a un lugar, o quizá cuando un niño / adolescente es partícipe de una discusión familiar, eleva su nivel de estrés en su organismo.

Si bien, sentir estrés comprende diferentes tipos, grados, síntomas, consecuencias, causas y factores tanto positivos como negativos dependiendo de la situación en la que sea presentado, por lo que es necesario aprender a gestionarlo a través de tratamiento psicológico acorde a la necesidad individual de cada uno.

¿Qué es el estrés?

Siendo el estrés una reacción natural y biológicamente codificada de nuestro organismo ante situaciones que causen sensación de “atentar” contra la propia integridad o bienestar, funciona como respuesta adaptativa a un entorno cambiante, es decir, funciona como acción de cuidado ante situaciones de alerta, desafío o de peligro.

De hecho, los altos niveles de estrés que sentimos a lo largo del día por factores que alteran la tranquilidad individual del estado físico, mental y/o emocional, o ya sea por el cúmulo de estos, se reflejan considerablemente en el cuerpo al manifestar alteraciones de sueño, problemas menstruales, alteraciones en el PH de la piel causando acné o dermatitis, aumentar los riesgos de padecer de depresión o ansiedad, alterar el apetito produciendo obesidad por aumento de peso o en su defecto anemia por disminuir el hambre, aumentar la presión arterial y ocasionar problemas cardiacos.

En sí, la rutina diaria nos genera un grado de tensión que puede provenir de cualquier situación o pensamiento en donde se manifiestan emociones como la frustración, el enojo, incluso la decepción, ya que son efectos producidos por la alteración del orden del sistema nervioso, el cual influye directamente en la percepción y conducta como respuesta de acción frente a la situación.

En otras palabras, el estrés logra modificar el comportamiento, pensamientos, emociones y estado físico, cuando supera los propios límites.

Tipos de estrés

Si bien, cada persona hace frente a sus situaciones de estrés de manera individual dependiendo de las herramientas con las que cuenta dado su aprendizaje emocional y auto conocimiento, el cual implementa estrategias que le hayan funcionado en ocasiones anteriores, con similar afectación.

De ese modo, el nivel de estrés puede ser:

  • Agudo, cuando se manifiesta inmediatamente el detonante se activa, pero su duración es de corto tiempo, ya que se suele contar con destrezas para controlar situaciones “peligrosas”, que causen emociones fuertes como una nueva experiencia, una discusión con pareja o familiares, la impresión causada por pisar fuertemente los frenos del automóvil en movimiento, incluso problemas presentados en el trabajo o sentir la presión de la pronta entrega de una actividad pendiente para la escuela. Si bien, todas las personas en algún momento de su vida, han sentido este tipo de estrés
  • Crónico, prevalece por un periodo de tiempo más prolongado, ya sea más de un día hasta años, el estrés crónico se presenta cuando la misma situación ocasiona alteraciones en la vida cotidiana pero la persona no encuentra maneras de manejarlo y se acostumbra a tal punto de no percatarse que es un problema, lo cual le ocasiona problemas de salud, por ejemplo, falta de dinero por tener dificultades para conseguir trabajo, problemas en el matrimonio, entre otros.

Entonces, una vez se identifique lo que causa el estrés, es más factible ubicar el tipo que se ha manifestado con tal de actuar asertivamente, ya que los síntomas del estrés son:

  • Dolor de cabeza
  • Estreñimiento o diarrea
  • Falencias para recordar o memorizar las cosas
  • Cansancio, falta de energía y de concentración
  • Tensión muscular, especialmente en la mandíbula y facial.
  • Problemas sexuales
  • Problemas del sueño
  • Pérdida o aumento de peso.

Técnicas psicológicas para manejar el estrés

Para tratar el estrés por medio de la psicología, es preciso determinar el tipo de estrés que se intenta manejar, puesto que la orientación propuesta cubrirá la necesidad específica encontrada, por tal razón, se suele combinar diferentes técnicas psicológicas si así lo requiere:

  • Implementación de la relajación como técnica reconstructiva de los niveles de energía acumulados en el cuerpo a través de la meditación guiada y ejercicios de respiración basados en el mindfulness o relajación mental, respiración abdominal lenta, respiración con retención de aire de corto tiempo, respiración con auto contacto, respiración con visualización, entre otras herramientas que permiten disminuir el ritmo cardiaco automáticamente mientras se dirige la atención en el aire, en nosotros mismos y en el entorno sin desconcentrar la respiración.
  • El tiempo apremia y aprender a gestionarlo hace parte de mantener el orden mental en nuestra búsqueda de mejora de calidad de vida, por ello, se recomiendan planificar actividades acordes a la rutina, disponibilidad, horarios, fechas y demás factores que componen su día a día, de este modo, los pensamientos se mantienen flexibles al ambiente.
  • Incorporar técnicas de relajación física, permite conectar tanto el cuerpo como la mente al liberar la tensión generada por las emociones y han afectado considerablemente el organismo, de hecho, hacer ejercicio es considerado un método práctico para soltar el estrés acumulado.
  • Mediante las terapias psicológicas, es posible auto controlar nuestras emociones por medio de técnicas de reorganización cognitiva con el fin de reevaluar para concientizar, afrontar y cambiar los pensamientos des adaptativos que incrementan los síntomas de estrés, de ese modo, la persona pueda apreciar la situación que percibe de manera con estrategias dirigidas a la interpretación asertiva.
  • En ocasiones los pensamientos son muy difíciles de desviar, por lo que por medio de técnicas de interpretación de la realidad objetiva cuando se escribe sobre la posible situación que causa el estrés, permite identificar las distorsiones para aprender a manejarlas a través del razonamiento lógico.

 

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