Cómo se puede desarrollar la resiliencia

 

Crecer en suelo infértil, atravesar la tormenta contra todo pronóstico desfavorable, pero sobre todo mantener la mente abierta para aprender sobre la aventura que es vivir tanto de momentos positivos como negativos, la resiliencia depende de ti.

¿Cómo desarrollar la resiliencia?

A partir de la expresión del que somos las decisiones que tomamos a medida que vamos caminando por los senderos de la vida, la resiliencia se desarrolla como la capacidad para enfrentar las tormentas que aparecen, puesto que dependerá de cada persona si busca un paraguas, corre intentando evitar las gotas, se queda estático esperando que otra persona le salve o simplemente camina disfrutando de la maravillosa creación de Dios junto a su explicación científica, como puedes ver, existen diferentes opciones para resolver un “problema”, pero depende de la actitud y percepción con la que veas dicha situación para ser solucionada.

De ese modo, desarrollar la resiliencia es un acto de coraje, comprensión, entendimiento, conocimiento y demás factores emocionales de cada individuo donde se entrenan estrategias de acuerdo al entorno en el que se mueve, por ejemplo, una persona que ha convivido desde su infancia en un ambiente de violencia pero que al crecer evita esos patrones, se puede decir que ha desarrollado la resiliencia por factores de riesgo.

Por otro lado, desarrollamos la resiliencia a partir de factores inculcados o aprendidos por la protección de la infancia, por ejemplo, cuando se fortalece un auto concepto positivo, es más factible identificar cuando la pareja sentimental está intentando abusar mentalmente, por lo que es posible tomar la iniciativa objetiva de salir de esa situación tormentosa.

Hábitos para ser una persona resiliente

Si bien, la resiliencia es una capacidad que el ser humano va forjando a medida que va creciendo y se hace consciente en el camino hacia el conocimiento de su propia existencia a partir de las experiencias vividas, es decir, como todo experimento exitoso, para que funcione correctamente es necesario intentar varias veces (ensayo y error) hasta que finalmente se obtiene el resultado esperado, ya que se va aprendiendo con cada prueba.

Entonces, existe la posibilidad de que todas las personas cuenten con la capacidad de superar, sobrellevar, enfrentar y salir invictos de una situación negativa, también conocida dicha definición como: resiliencia.

Por ende, como todo en esta vida es de hábitos, costumbres y tradiciones, desarrollar la capacidad donde el objetivo es ser una persona resiliente, es necesario reestructurar ciertas creencias limitantes que han sido transmitidas desde la infancia, en ese sentido, para ser resiliente esfuérzate y mantén la disciplina diaria de:

  • Trabaja en tu inteligencia emocional y crecimiento personal a partir del manejo en equilibrio de tus necesidades, prioridades, aspiraciones y deseos.
  • Practica el autoconocimiento como base fundamental al alza de tu autoestima, con tal de tener la seguridad de saber con lo que cuentas y los aspectos a mejorar: fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades, en los diferentes contextos de vida.
  • Aprende a meditar o mantener un dialogo interno con tal de concientizarte y responsabilizarte de tus acciones, lo que está fuera de tu alcance, lo que te corresponde, los pensamientos y sobre todo tu bienestar.
  • Aprende a establecer límites, pero no limitantes.
  • Intenta aprender o tomar una lección de las situaciones negativas que acontecen diariamente.

Desarrollo de la resiliencia en los niños

Los niños cada vez están más expuestos al mundo crudo y real que la sociedad ha formado, por lo que resulta complicado controlar o evitar que el infante “sufra” aquello que los adultos les cuesta enfrentar, por ejemplo, la pérdida de un ser querido o una separación, por ende, les compete a los padres fomentar la creación de la capacidad de resiliencia para prepararlos desde el entendimiento del Ser, el enfrentamiento a las adversidades de la vida.

Con tal de que el niño tenga las herramientas básicas para analizar, comprender, expresar, comunicar y hacer frente a una situación negativa, le abre la puerta a un mundo lleno de posibilidades menos traumáticas a lo largo de su vida.

Como adultos, pensamos que un niño “no entenderá” lo que está pasando, pero son los que más sufren y reprimen sus emociones para cargar con dicho peso a la edad adulta, por tal motivo, procura no sobreprotegerle ni dejarlo a la deriva, intenta crear un vínculo de confianza y seguridad donde pueda expresar cómo se siente, ya que se trata de enseñarles (sin regaños) a levantarse y aprender de las caídas las veces que sea necesario.

Como adultos es necesario ser un guía en el camino a la resiliencia desde la escucha de sus emociones, la empatía, apoyo, y oportunidad de “aprender” sobre una situación específica.

Desarrollo de la resiliencia en los adultos

Anteriormente, nadie se tomaba la tarea de enseñarnos sobre nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y cómo afrontar una situación negativa que suceda, pues “la experiencia nos hará sabios y fuertes”, pero lo que llaman “sabiduría” en la adultez se debe a la manera en cómo adaptamos la conducta al entorno negativo, es decir, para cumplir con la satisfacción con la vida es necesario actuar en pro al propio bienestar al conseguir superar las adversidades por medio de patrones de adaptación funcionales en un contexto de riesgo y adversidad.

Teniendo en cuenta que al llegar a la adultez se “debe” (como obligación e imposición social) tener conocimiento sobre algún problema, se deja de lado la realidad de lo que implica ser adulto: la consciencia y responsabilidad de cada ser y hacer en la vida como individuo, de tal manera que la capacidad de resiliencia “debería” estar añadida una vez se sube de escalón.

Pero la realidad es que hasta al cazador más experimentado se le escapa la liebre, por lo tanto, es posible desarrollar la resiliencia en la adultez, siempre y cuando exista la intención de desaprender para reaprender un camino hacia el afrontamiento

Actualmente, la sensibilización sobre la importancia que requiere la salud mental, ha permitido divulgar la aceptación de estrategias de afrontamiento sobre situaciones negativas, por ejemplo: “está bien pedir ayuda sin importar la edad que tengas cuando tu mundo se viene encima y no sabes qué hacer si me he quedado sin trabajo”

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