Cómo eliminar la ansiedad

Tu salud mental nos importa.

Todas las personas que sufren de ataques de ansiedad quisieran tener una fórmula exacta para eliminar por completo lo que implica padecer de dicho sentimiento, el cual produce un conjunto de malestares físicos y emocionales poco saludables a medida que pasa el tiempo o se le permite controlar nuestra mente.

El concurrido día a día nos lleva a sentir un sinfín de emociones durante la jornada que, a pesar de no notarlo a simple vista, cuando se llega a casa luego de una larga jornada, se manifiesta en forma de cansancio mental y de agotamiento físico, de tal manera que no contamos con energía para pensar en otra cosa más que hacerse bolita en la cama para dormir.

¿Te ha pasado? Quizá alguna vez en la vida adulta laboral que llevas, el trabajo ha sido tan agobiante pues debes cumplir con las responsabilidades pendientes, a tal punto que el cuerpo comienza a sentirse pesado, el tiempo pasa tan lento para salir del lugar de trabajo o en su defecto, se comienza a agitar la pierna por que el tiempo nos apresura.

Como el ejemplo mencionado anteriormente, existen situaciones en nuestro diario vivir, que nos hacen enfrentar a un nivel de alta ocupación mental, el cual la saturación de las fuertes emociones liberadas afecta nuestro pensar y actuar, las cuales causan síntomas característicos tales como:

  • Aumento de niveles de estrés, irritabilidad, sensible a cambios de humor.
  • Tensión muscular, movimientos voluntarios e involuntarios de las piernas o manos, palpitaciones corporales, fatiga, aumento de apetito o pérdida de este.
  • Taquicardia, falta de respiración o sensación de ahogo, elevación de la frecuencia cardiaca considerablemente, hormigueo en las articulaciones, dificultad para dormir.
  • Sudoración, sensación de debilidad, creer que está en peligro, náuseas o dolor estomacal, dolor de cabeza, entre otras manifestaciones particulares.

Cabe resaltar que la ansiedad es un sentimiento en donde se combina el miedo, el temor, la inquietud, la preocupación, la tensión, el afán, el nerviosismo o en su defecto una fuerte sensación de entrar en pánico, en donde muchas personas recurren a acciones impulsivas donde creen que de esa manera eliminarán por completo el sentimiento causado, ya sea comiendo o picando comida en cualquier momento, aumentar el consumo de cigarro que está acostumbrado, morderse los dedos o la cutícula de las uñas, entre otras conductas desesperantes.

Sin embargo, ninguna forma de las mencionadas anteriormente es completamente saludable cuando un síntoma de ansiedad se aproxima, pues inconscientemente nos infringimos daño cometiendo actos que momentáneamente nos “tranquilizan” pero logra manifestarse más adelante cuando el motivo principal que actuó como estímulo a la ansiedad, aparece nuevamente.

Es decir, caemos en el círculo vicioso de: estímulo causa mi ansiedad – presento síntomas de malestar – me comporto des adaptativamente – me calmo por poco tiempo – nuevo o mismo estímulo causa la aparición de la ansiedad – repite. ¿Dónde comienzas a sanar? ¿En qué momento aprendes a gestionar tus emociones y sentimientos cuando la ansiedad aparece? ¿Hasta cuando vas a tomar cartas sobre el asunto?

Si bien, todas las personas de cualquier edad y/o sexo pueden sufrir de ansiedad con diferentes grados y manifestaciones, por un lado, desde los niños hasta los adolescentes, frecuentan mostrar dicha sensación, ya que al ser natural sentir miedo, así mismo se preocupan por su crecimiento, por su rendimiento escolar, convivencia e integración con otras personas de su edad, entre más situaciones donde lo desconocido libera gran cantidad de adrenalina dependiendo de la circunstancia.

Por otro lado, dado que los jóvenes y adultos son más propensos a sufrir de ansiedad dado por el estrés cotidiano que están sometidos, existen otros factores de riesgo que causan esta sensación de inseguridad, la cual atenta con su estabilidad mental, emocional y física, el cual conlleva a la presencia de diferentes afectaciones psicológicas, en donde un tratamiento terapéutico es la opción más viable.

La ansiedad no se elimina.

La ansiedad se controla.

Mencionado todo lo anterior, la ansiedad aparece como método de advertencia del propio cuerpo para avisarnos de peligros inminentes por medio de una descarga de adrenalina el cual nos mantiene en un estado de alerta para sobrevivir en un mundo donde la meta final es vivir en armonía.

De hecho, al intentar eliminar la ansiedad estaríamos interfiriendo con el desarrollo biológico en nuestro organismo al suprimir una sensación que emerge naturalmente como respuesta a un estímulo del ambiente, por tal motivo, se recomienda aprender a gestionarlo de tal manera que tengamos conocimiento sobre su manejo una vez se presienta o se tenga la completa sensación de ansiedad.

Para cumplir con la gestión, control, manejo y disminución asertiva de episodios de ansiedad, es necesario que tengas en cuenta que son técnicas y tratamientos que se centrarán en fortalecer tu mente y todo aquello que conforma el estado emocional, psicológico y físico, con tal de tratar desde el interior hasta el interior:

  • Procura realizar una actividad extracurricular como el deporte como actividad física, inducirte al mundo de expresiones artísticas o practicar otra actividad de tu interés con el propósito de que mantenga tu mente ocupada.
  • Durante un ataque de ansiedad o en tu estado natural, incluye como hábito desarrollar técnicas de relajación como son las respiraciones profundas para mantener el ritmo cardiaco nivelado, la meditación guiada, realizar mindfulness o en su defecto estirar el cuerpo por medio de yoga.
  • Cuida tu convivencia con las personas que te rodean, hablando de cómo te sientes, abre tus sentimientos a las personas correctas para poder vaciar tus pensamientos que te tienen atormentando.
  • Coloca en orden tus prioridades de manera jerarquizada, es decir, lo más importante para realizar de primero y lo que puedes desempeñar con facilidad al final de la lista, con tal que organices tu tiempo a tus necesidades.
  • Maneja una alimentación balanceada a toda hora junto con el consumo adecuado de agua, es decir que en el momento que sientas ansiedad y se manifieste como un impulso a comer, toma agua o recurre a un snack saludable como la fruta.
  • Llora si tienes o sientes la necesidad de hacerlos, de esa manera liberarás tensión acumulada.

Recuerda que eres importante.

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